El “Riesgo de Exclusión” del sistema productivo
Productores y dirigentes del departamento de Boyacá exponen una preocupación existencial: la posibilidad de que el pequeño productor sea “sacado del juego”. La causa principal es la brecha entre el valor catastral asignado a las tierras y la rentabilidad real de la actividad ganadera tradicional.
Puntos clave de la denuncia gremial
La entrevista desglosa los factores que están configurando esta crisis:
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Avalúos vs. Rentabilidad: Denuncian que la actualización catastral (liderada por el IGAC) no tiene en cuenta la productividad real de los suelos. Se están asignando valores de “tierra de engorde” o recreativa a predios que producen apenas unos pocos litros de leche al día, cuya rentabilidad no alcanza para cubrir los nuevos impuestos.
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El Efecto Desplazamiento: Cuando un pequeño productor no puede pagar el predial, se ve forzado a vender su tierra. Esto suele terminar en la parcelación del terreno para fines no agropecuarios, destruyendo el tejido productivo y la soberanía alimentaria de la región.
Costos en Ascenso: El alza impositiva se suma a un escenario de precios de insumos volátiles y un valor al productor que no siempre compensa la inflación, dejando al ganadero sin margen de maniobra financiera.
Boyacá: Una cuenca lechera bajo presión
Boyacá es uno de los departamentos con mayor cantidad de micro y pequeños productores lácteos en Colombia. La fragmentación de la tierra (minifundio) hace que cualquier golpe impositivo impacte directamente en la economía de subsistencia de las familias campesinas.
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El componente social: La ganadería en Boyacá no es solo un negocio; es una forma de arraigo rural. La pérdida de competitividad por factores fiscales acelera la migración de jóvenes a las ciudades.
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El llamado a la revisión: Los líderes exigen que el Gobierno Nacional aplique criterios de progresividad y que se revisen los topes de incremento, permitiendo que el impuesto sea proporcional a lo que la tierra realmente produce.
¿Hay salida?
Los entrevistados enfatizan que, si no se establecen mecanismos de alivio o diferenciación para el pequeño productor, el sector sufrirá un proceso de concentración de tierras o, peor aún, de abandono productivo. Proponen que el catastro multipropósito sea una herramienta para el desarrollo y no un “instrumento de expropiación indirecta”.
Fuente: Contexto Ganadero






