Una nueva reducción del precio de la leche en los supermercados españoles volvió a encender las alarmas entre los productores.
Mercadona bajó durante octubre algunas referencias de su marca Hacendado y la leche semidesnatada pasó a venderse a €0,83 por litro, cinco céntimos menos que los €0,88 con los que había comenzado 2026.
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) reaccionó pidiendo a la cadena que no se sume a lo que define como una nueva “guerra de precios” en la distribución.
Su preocupación no está centrada en que el consumidor pague menos, sino en quién termina absorbiendo esa rebaja.
“Abaratar la leche no puede salir del bolsillo del ganadero”, planteó la organización.
Cinco céntimos menos en la semidesnatada
La reducción no fue igual para todas las presentaciones.
La leche semidesnatada Hacendado comenzó el año en €0,88 por litro, bajó a €0,84 en abril y llegó en octubre a €0,83.
La desnatada pasó de €0,84 al comenzar 2026 a €0,82 en abril y actualmente se comercializa a €0,81 por litro.
La entera, por su parte, quedó en €0,96, un céntimo menos que los €0,97 registrados desde abril.
En el caso de la semidesnatada, la reducción acumulada ronda el 5,7% desde comienzos del año.
Los relevamientos de precios de esta semana confirman además los €0,83 por litro para esa referencia.
COAG teme que la baja llegue hasta la granja
La organización agraria sostiene que el problema aparece cuando una rebaja en el supermercado termina trasladándose hacia los eslabones anteriores.
Isabel Vilalba, responsable del sector lácteo en la Ejecutiva de COAG, advirtió que si el ajuste no se reparte de manera equilibrada dentro de la cadena, el productor corre el riesgo de convertirse nuevamente en quien absorba la pérdida de margen.
Por ahora, sin embargo, COAG expresa un riesgo y no un hecho probado.
La información publicada no demuestra que Mercadona haya reducido el precio que paga a sus proveedores como consecuencia de la rebaja aplicada al consumidor.
Tampoco se aportaron contratos que permitan establecer una relación directa entre ambos movimientos.
El precio al productor ya viene más bajo que en 2025
La preocupación aparece además en un momento en el que el precio de la leche cruda en España ya se encuentra por debajo de los niveles del año pasado.
En agosto, el promedio nacional fue de €0,469 por litro, frente a €0,519 en agosto de 2025.
La reducción interanual fue de aproximadamente 9,7%.
Al mismo tiempo, la producción aumentó.
España entregó 624.947 toneladas de leche en agosto, 3,3% más que un año antes, mientras entre enero y agosto acumuló 5,095 millones de toneladas, con un crecimiento de 1,7%.
Ese escenario —más leche disponible y menor precio al productor que en 2025— explica parte de la sensibilidad frente a nuevas señales bajistas procedentes del comercio minorista.
La ley pone un límite a cuánto puede trasladarse hacia atrás
La discusión no ocurre en un vacío regulatorio.
La Ley de la Cadena Alimentaria establece que el precio de un contrato con un productor primario debe ser, en todo caso, superior al coste efectivo de producción asumido por ese productor.
Entre los costos que contempla expresamente la legislación aparecen alimentación animal, combustibles, energía, maquinaria, reparaciones, gastos veterinarios, amortizaciones y mano de obra.
La normativa también busca impedir que el riesgo empresarial derivado de una política comercial aplicada al consumidor termine repercutiéndose sobre los operadores anteriores de la cadena.
Por lo tanto, bajar el precio en góndola no es ilegal en sí mismo.
El problema aparecería si para financiar esa estrategia se termina destruyendo valor hacia atrás o pagando al productor por debajo de sus costos efectivos.
Los contratos lácteos también deben reflejar los costos
El sector tiene además una normativa específica.
El Real Decreto 95/2019 establece que los contratos de suministro de leche cruda deben firmarse antes de la entrega y pueden tener precio fijo, variable o mixto.
Cuando se utilizan fórmulas variables, deben considerar indicadores objetivos y tener en cuenta costos relevantes como alimentación, energía y combustible.
Para COAG, el desafío es conseguir que esas garantías legales funcionen en la práctica cuando aparecen movimientos comerciales agresivos en el último eslabón.
“Ha costado años” sacar a la leche del producto reclamo
Luis Pérez, responsable de vacuno de leche de COAG, puso la discusión en perspectiva histórica.
La organización recuerda que durante años la leche fue utilizada con frecuencia por los supermercados como un producto reclamo, es decir, un alimento básico vendido con márgenes muy estrechos para atraer consumidores al establecimiento.
Según Pérez, el sector realizó un esfuerzo prolongado para salir de esa dinámica y teme que una sucesión de rebajas vuelva a generar presión sobre toda la cadena.
La preocupación no implica que toda reducción minorista constituya necesariamente una venta a pérdida o una práctica irregular.
El debate está en quién financia finalmente la promoción.
Mercadona dice trabajar con leche española
La otra parte del escenario también debe considerarse.
Mercadona sostiene que el 100% de la leche comercializada bajo la marca Hacendado es de origen español y procede de más de 3.000 ganaderos.
Ese dato refuerza precisamente la importancia de conocer cómo se reparte el ajuste dentro de la cadena.
Una reducción del PVP puede proceder del margen del supermercado, del fabricante, de mejoras de eficiencia o de otras decisiones comerciales.
Sin información contractual, no es posible atribuir automáticamente los cinco céntimos de rebaja al productor de leche.
España produce más leche con menos ganaderos
El reclamo de COAG aparece también sobre una transformación estructural mucho más profunda.
En agosto había 8.425 productores con entregas de leche de vaca en España, 498 menos que un año antes y 63 menos que en julio.
COAG compara esa cifra con las alrededor de 17.000 explotaciones que existían en abril de 2015 y señala que, en aproximadamente una década, el país perdió prácticamente la mitad de sus productores.
Al mismo tiempo, la producción total no cayó en la misma proporción.
Eso refleja una tendencia de concentración: menos explotaciones producen una cantidad creciente de leche.
El consumidor paga menos, pero la pregunta es quién cede margen
La caída del precio de Hacendado puede representar una buena noticia inmediata para un consumidor que intenta reducir el costo de su cesta de compra.
COAG no discute ese objetivo.
Lo que reclama es que abaratar el producto final no implique deteriorar la remuneración de una actividad que ya enfrenta menos explotaciones, mayores necesidades de inversión y un precio en origen inferior al de 2025.
Ahí está la cuestión central.
Mercadona puede vender la semidesnatada a €0,83.
La legislación permite la competencia de precios.
Pero al mismo tiempo exige preservar el valor de la cadena y que el productor reciba por encima de su coste efectivo.
Por ahora no hay pruebas de que la nueva rebaja haya sido trasladada a los ganaderos.
COAG quiere evitar precisamente que eso ocurra.
Fuente principal: Agroinformación, con declaraciones de COAG. Precios minoristas contrastados con información publicada sobre Mercadona. Contexto productivo: MAPA. Marco legal: Ley 12/2013 de la Cadena Alimentaria y Real Decreto 95/2019.
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