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14 Oct 2026
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14 Oct 2026
Un nuevo marco comercial de US$30.000 millones abre oportunidades para los lácteos estadounidenses en China, aunque persisten los aranceles que limitan su competitividad.
EE.UU. busca recuperar mercado lácteo de China

La industria láctea estadounidense vuelve a mirar a China con una mezcla de oportunidad y cautela.

El nuevo U.S.-China Board of Trade incluyó a una amplia gama de productos lácteos entre los bienes que podrán ser considerados para recibir un tratamiento arancelario más favorable.

La lista publicada por la Casa Blanca contempla leche y crema, leche en polvo, yogures y otras leches fermentadas, suero, manteca y distintas categorías de quesos.

Para Gregg Doud, presidente y CEO de la National Milk Producers Federation (NMPF) y exnegociador agrícola estadounidense, el nuevo esquema puede ofrecer algo que la industria considera cada vez más valioso: previsibilidad.

Doud sostiene que, en el caso de China, un sistema con acuerdos directos y canales permanentes entre gobiernos puede resultar más conveniente para el sector lácteo que quedar expuesto exclusivamente a las oscilaciones del mercado.

US$30.000 millones, pero todavía no es una rebaja aplicada

La Casa Blanca y la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos anunciaron a fines de septiembre un esquema conocido como “30-for-30”.

El Board of Trade recomendó alrededor de US$30.000 millones en productos estadounidenses y otros US$30.000 millones en bienes chinos para recibir eventualmente condiciones arancelarias más favorables.

La diferencia es importante: se trata de productos recomendados para una futura reducción.

El documento oficial establece que Estados Unidos y China los considerarán para un mejor tratamiento tarifario de acuerdo con sus respectivas leyes y procedimientos internos.

Por eso, todavía no puede decirse que los lácteos estadounidenses ya estén entrando a China con los nuevos aranceles.

NMPF y el U.S. Dairy Export Council reconocieron esa situación al celebrar la inclusión del sector, pero remarcar que las tarifas de represalia siguen colocando a Estados Unidos en desventaja frente a sus competidores.

Desde leche en polvo hasta queso

La inclusión es amplia.

La lista oficial para las importaciones chinas incorpora códigos correspondientes a leche fluida y crema, productos lácteos concentrados o en polvo, yogur, buttermilk, suero, manteca y diferentes tipos de queso.

Esto significa que el interés estadounidense no se limita a un único commodity.

Para su industria, China puede representar oportunidades tanto para ingredientes como para productos de mayor valor agregado.

La fuente original destaca particularmente el papel histórico de ese mercado para el suero, la lactosa, las leches en polvo y, progresivamente, el queso. T

Doud prefiere previsibilidad antes que “mercado puro”

La posición de Doud es llamativa porque no defiende un esquema completamente abierto.

El dirigente reconoce que se trata, en cierta medida, de comercio gestionado, pero sostiene que para una relación tan condicionada por decisiones gubernamentales como la de Estados Unidos y China eso puede funcionar mejor para los exportadores.

“Creo que estamos mejor así”, planteó al referirse a un sistema donde existen acuerdos y comunicación directa entre ambas administraciones.

Es una opinión de NMPF, no una conclusión económica universal.

Los defensores del libre comercio pueden cuestionar que los gobiernos administren compras, aranceles o productos prioritarios.

Doud, en cambio, pone el énfasis en otro punto: para una industria que vende productos perecederos y depende de mercados externos, saber cuáles son las reglas y tener a quién llamar cuando aparece un problema comercial tiene valor económico.

La experiencia de la Fase Uno

Doud habla desde una posición particular.

Fue uno de los principales negociadores agrícolas estadounidenses durante la primera administración Trump y participó en el acuerdo conocido como Fase Uno con China.

Según relató, durante esa etapa existían contactos frecuentes entre funcionarios de ambos países para resolver obstáculos que aparecían en puertos, embarques o autorizaciones.

Para el actual presidente de NMPF, esa comunicación directa permite resolver problemas que, de otro modo, pueden prolongarse durante semanas o meses.

La enseñanza que extrae de aquella experiencia es que la continuidad institucional importa tanto como el nivel del arancel.

China sigue siendo un mercado difícil

La apuesta no significa que la industria estadounidense espere una recuperación automática de las compras chinas.

Doud describió con fuertes críticas la actual situación económica de China y sostuvo que la debilidad de la demanda interna vuelve menos confiable esperar que el mercado absorba por sí solo una mayor oferta estadounidense.

Esa evaluación corresponde al dirigente.

Lo que sí está claro es que Estados Unidos no compite solo.

Nueva Zelanda, la Unión Europea, Australia y otros grandes proveedores buscan espacio en el mismo mercado.

Para NMPF, eliminar los aranceles de represalia permitiría a los exportadores estadounidenses competir en condiciones más cercanas a las de sus rivales.

Los lácteos de EE.UU. vienen creciendo afuera

El interés en China se explica también por el peso que adquirieron las exportaciones dentro del negocio lácteo estadounidense.

Durante 2025, Estados Unidos exportó productos lácteos por US$9.630 millones, 15% más que un año antes.

Pero hay una corrección frente a la fuente original: no fue un récord absoluto. Quedó apenas por debajo de los US$9.660 millones alcanzados en 2022.

En el primer semestre de 2026, el valor exportado creció otro 12% hasta US$5.310 millones.

USDEC señaló entonces que, si ese ritmo se sostenía, el sector podía superar por primera vez los US$10.000 millones anuales.

La cifra de US$10.500 millones mencionada por Doud debe entenderse, por tanto, como una proyección para 2026, no como facturación ya concretada.

China no es el único motor

La expansión exportadora estadounidense tampoco depende exclusivamente de China.

El queso, por ejemplo, viene mostrando un desempeño muy fuerte en mercados como México, Corea del Sur, Australia y América del Sur.

En julio, los embarques estadounidenses de queso crecieron 25% interanual y alcanzaron un récord mensual de 65.256 toneladas.

Esto permite a la industria diversificar riesgos.

China sigue siendo importante para ciertas proteínas, suero y otros ingredientes, pero Estados Unidos busca evitar que una sola plaza determine su crecimiento exportador.

El suero vuelve a poner a China en el centro

Para el sector lácteo, uno de los productos más sensibles en la relación bilateral es el suero.

La industria estadounidense tiene una gran disponibilidad de whey debido al crecimiento de su producción quesera, mientras China representa históricamente un mercado importante para estos ingredientes.

Durante julio de 2026, los envíos estadounidenses de suero seco crecieron 76% interanual y las ventas de esa categoría hacia China se duplicaron.

Ese dato muestra por qué un cambio en las condiciones arancelarias puede tener consecuencias que van mucho más allá de la leche en polvo.

A medida que Estados Unidos produce más queso, también genera más suero que necesita colocar en mercados internacionales.

Lo que todavía falta

El nuevo Board of Trade abre una puerta, pero todavía no garantiza el resultado.

Primero deberá concretarse la reducción de los aranceles que hoy siguen afectando a los lácteos estadounidenses.

Después vendrá otra cuestión: que China efectivamente aumente sus compras.

USDEC fue explícito al celebrar la inclusión de los lácteos, pero pedir que se avance rápidamente hacia la eliminación completa de las tarifas de represalia.

NMPF también quiere que los productos lácteos sean incluidos de manera clara dentro de los compromisos chinos de compras agrícolas.

Más previsibilidad, pero no ventas garantizadas

Ese es el límite de la estrategia defendida por Doud.

Un acuerdo entre gobiernos puede facilitar reglas, reducir aranceles y crear mecanismos para resolver problemas.

No puede obligar al consumidor chino a comprar más queso, leche en polvo o suero estadounidense.

Tampoco elimina la competencia de Nueva Zelanda, Europa, Australia u otros proveedores.

Pero para una industria que depende cada vez más de las exportaciones, reducir una barrera comercial ya representa una mejora importante.

El nuevo esquema entre Washington y Beijing todavía está en construcción.

Los lácteos consiguieron entrar en la lista.

Ahora falta lo decisivo: que las rebajas se implementen y que esa ventaja potencial termine convirtiéndose en toneladas efectivamente vendidas.

Fuente principal: entrevista a Gregg Doud, presidente de NMPF. Marco comercial contrastado con USTR, Casa Blanca, NMPF y U.S. Dairy Export Council.

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