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4 Oct 2026
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Leche, quesos y otros lácteos forman parte de los alimentos que aportan zinc, un mineral que interviene en funciones vinculadas con la retina. Especialistas advierten que su beneficio debe analizarse dentro de una dieta variada y que los suplementos no reemplazan la evaluación médica.
Lácteos y zinc qué aporta este mineral y qué relación tiene con la salud ocular

El zinc es un micronutriente presente en distintos alimentos de origen animal y vegetal y cumple múltiples funciones dentro del organismo.

Entre ellas aparece su participación en procesos relacionados con la retina, el tejido sensible a la luz que permite transformar la información visual en señales que luego procesa el cerebro.

Los lácteos, junto con carnes, huevos, mariscos, legumbres, frutos secos y cereales, forman parte de las fuentes dietarias de este mineral.

Sin embargo, su presencia en la alimentación no significa que un alimento determinado pueda, por sí solo, prevenir problemas de visión.

Los lácteos también aportan zinc

La Office of Dietary Supplements de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos incluye entre las fuentes de zinc a leche, quesos y otros productos lácteos, además de carnes, pescados, huevos y mariscos.

Las ostras se encuentran entre los alimentos con mayor concentración del mineral, mientras que carnes y otros productos de origen animal también suelen presentar una buena disponibilidad.

Los lácteos aportan cantidades menores que esas fuentes más concentradas, pero pueden contribuir al consumo diario de zinc dentro de una dieta variada.

¿Qué relación tiene el zinc con la retina?

El zinc participa en distintas funciones celulares y está presente en tejidos del ojo.

La retina y particularmente la mácula, responsable de gran parte de la visión central y del reconocimiento de detalles, requieren una combinación de nutrientes para mantener su funcionamiento.

La American Academy of Ophthalmology incluye al zinc entre los nutrientes vinculados con la salud ocular, junto con compuestos como luteína y zeaxantina.

Eso no significa, sin embargo, que aumentar el consumo de zinc por encima de las necesidades normales mejore automáticamente la visión.

La salud ocular no depende de un solo nutriente

Uno de los principales mensajes de los especialistas es evitar simplificaciones.

El cuidado nutricional de la vista no depende únicamente del zinc.

Vitaminas, carotenoides, ácidos grasos y otros componentes de la alimentación participan en distintos procesos relacionados con la función ocular.

Por eso, las recomendaciones apuntan a una alimentación diversa, en lugar de atribuirle un efecto decisivo a un único alimento o nutriente.

Lácteos, carnes y vegetales: la absorción no es igual

La cantidad de zinc contenida en un alimento no es el único factor relevante.

También importa cuánto puede absorber el organismo.

En legumbres y cereales integrales existen fitatos, compuestos que pueden reducir la absorción intestinal de zinc.

Por esa razón, la biodisponibilidad del mineral puede ser diferente entre fuentes animales y vegetales.

Los lácteos, huevos y carnes forman parte de las alternativas de origen animal que pueden contribuir al aporte diario.

Suplementos: más zinc no significa necesariamente más beneficio

El vínculo entre zinc y salud ocular llevó durante años al desarrollo de suplementos que combinan vitaminas y minerales.

El National Eye Institute estudió determinadas formulaciones en personas con degeneración macular asociada a la edad y determinados grados de enfermedad.

Pero ese uso corresponde a situaciones clínicas específicas.

No significa que todas las personas deban consumir suplementos de zinc ni que estos prevengan la degeneración macular en individuos sanos.

La utilización de esos productos debe evaluarse con profesionales de la salud.

El exceso también tiene riesgos

Consumir zinc en dosis elevadas a través de suplementos no es inocuo.

La Office of Dietary Supplements advierte que cantidades excesivas pueden provocar efectos adversos y que su uso prolongado puede interferir con la absorción de otros minerales, entre ellos el cobre.

Por eso, existe una diferencia importante entre obtener zinc mediante alimentos y utilizar suplementos concentrados.

Una oportunidad para comunicar mejor el valor nutricional de los lácteos

Para la industria láctea, el interés creciente por micronutrientes como el zinc abre una oportunidad de comunicación, pero requiere precisión.

La leche y los quesos pueden aportar este mineral junto con proteínas, calcio, fósforo y otras vitaminas y minerales, pero su valor nutricional debe presentarse dentro del conjunto de la alimentación.

El mensaje más sólido no es que los lácteos “protejan la vista”, sino que pueden contribuir al aporte de zinc y otros nutrientes dentro de una dieta equilibrada, mientras la salud ocular depende de múltiples factores y del seguimiento profesional cuando existe una enfermedad.

Fuente: Infobae, sobre información de National Eye Institute, American Academy of Ophthalmology, MedlinePlus y Office of Dietary Supplements.

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