El mercado lácteo cambia, pero eso no significa que los productos tradicionales estén perdiendo su lugar.
Leche, quesos y manteca continúan teniendo una participación relevante en el consumo, mientras aparecen nuevas oportunidades alrededor de proteínas, ingredientes lácteos y productos orientados a salud y bienestar.
Así lo planteó Mercedes Baraibar, economista del Área de Información y Estudios Económicos del Instituto Nacional de la Leche (Inale), durante el 11.º Congreso Internacional de la Industria Láctea de Autel, realizado en Nueva Helvecia.
Salud y bienestar ganan espacio
Uno de los principales cambios identificados está relacionado con los atributos que buscan los consumidores.
Según la presentación, aumenta el interés por alimentos con mayor contenido de proteínas, menos azúcar y menor cantidad de determinados aditivos.
Sin embargo, esas demandas no desplazan variables tradicionales de compra.
El sabor y la textura siguen teniendo un peso importante al momento de elegir un producto.
Esto obliga a la industria a combinar atributos nutricionales con características sensoriales capaces de sostener la preferencia del consumidor.
Los lácteos tradicionales siguen creciendo en algunos mercados
Las perspectivas presentadas por Inale apuntan a un aumento del consumo mundial de lácteos hacia 2034, aunque con importantes diferencias entre regiones y categorías.
En los países en desarrollo, la demanda de productos lácteos frescos aparece como uno de los principales motores.
En los países desarrollados, en cambio, los quesos serían la categoría tradicional con una tendencia de crecimiento más clara dentro de las proyecciones expuestas.
La lectura muestra que no existe una única evolución del consumo mundial.
El comportamiento depende de ingresos, hábitos alimentarios, madurez del mercado y tipo de producto.
Uruguay: menos leche líquida y más queso
Dentro del mercado uruguayo también aparecen diferencias marcadas.
Los datos presentados por Inale, elaborados a partir de información de DIEA-MGAP, muestran una caída del consumo de leche líquida desde 2020.
En sentido contrario, los quesos registran un crecimiento sostenido.
La manteca, por su parte, presenta un comportamiento relativamente estable.
El cambio resulta relevante para la industria porque muestra que una reducción en una categoría no necesariamente implica un retroceso equivalente para todo el consumo de lácteos.
Parte de la demanda puede desplazarse hacia otros productos y formatos.
El suero deja de ser solamente un subproducto
Otra de las transformaciones destacadas durante la presentación fue la mayor valorización del suero generado durante la elaboración de quesos.
Durante años, su importancia económica fue mucho menor que la del producto principal.
Hoy puede convertirse en materia prima para ingredientes de mayor valor agregado.
La proteína de suero tiene aplicaciones en alimentos, nutrición deportiva, fórmulas infantiles y nutrición clínica.
Eso abre oportunidades para que la industria obtenga nuevos productos a partir de una corriente que forma parte del proceso quesero.
Proteínas: una categoría que conecta mercados
La valorización del suero también acerca a las empresas lácteas a negocios diferentes de los tradicionales.
El mercado de suplementos y alimentos con alto contenido proteico amplía las posibilidades de utilización de las fracciones de la leche.
La oportunidad no consiste solamente en fabricar más queso o leche en polvo, sino en aprovechar mejor cada componente de la materia prima.
Para países exportadores como Uruguay, este tipo de ingredientes puede representar una vía adicional de diversificación.
China aparece como mercado potencial
Baraibar también mencionó a China dentro de los mercados con potencial para ingredientes derivados del suero.
La presentación vinculó esa oportunidad con los cambios que atraviesan las preferencias de consumo y con nuevas aplicaciones de proteínas lácteas.
La fuente no aporta proyecciones de volumen ni negocios concretos, por lo que corresponde hablar de potencial de mercado y no de demanda asegurada.
Tradición e innovación no son excluyentes
La principal señal que deja el análisis de Inale es que la transformación del consumo no implica abandonar los productos históricos.
Los quesos continúan ganando mercado en distintos segmentos, mientras leche y manteca mantienen espacios propios.
Al mismo tiempo, crecen categorías vinculadas con proteínas, nutrición especializada y nuevos ingredientes.
Para la industria, ambos caminos pueden coexistir.
La oportunidad está tanto en adaptar productos tradicionales a nuevas formas de consumo como en desarrollar ingredientes de mayor valor agregado.
Entender mejor al consumidor
Baraibar remarcó además la necesidad de profundizar el conocimiento del mercado interno uruguayo.
Conocer cuánto, cómo y en qué formatos se consumen los lácteos puede ayudar a detectar oportunidades que no aparecen cuando se observa únicamente el volumen total.
En Uruguay, la divergencia entre leche líquida, quesos y manteca ya muestra que el mercado no evoluciona de manera homogénea.
El desafío para la cadena será interpretar esas diferencias y transformar los cambios en nuevos productos, formatos y destinos comerciales.
Fuente: Todo El Campo, sobre la presentación de Mercedes Baraibar y Natalia Di Candia, del Área de Información y Estudios Económicos de Inale, en el 11.º Congreso Internacional de la Industria Láctea de Autel.
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