El clima comercial en el Mercosur ha vuelto a tensarse tras la decisión de Brasil de reabrir una investigación por supuesto dumping contra las exportaciones lácteas de Uruguay. El foco de la denuncia recae sobre la cooperativa Conaprole y otras tres empresas del sector, a las que se acusa de comercializar productos en el mercado brasileño a precios inferiores a sus costos de producción. Esta medida es vista con preocupación en Montevideo, especialmente porque surge de una presión política directa de los gremios de productores del sur de Brasil, quienes buscan limitar la entrada de leche uruguaya para sostener sus propios precios internos.
La reactivación del caso resulta inusual, dado que ya existían dos fallos técnicos previos que habían desestimado las acusaciones por falta de pruebas sustanciales. Para la industria láctea uruguaya, Brasil representa el destino principal de sus exportaciones, y cualquier barrera para-arancelaria o sanción por dumping afectaría severamente el flujo de divisas y el precio final pagado al productor. Las empresas afectadas argumentan que su competitividad se basa en la eficiencia de costos y no en prácticas desleales, defendiendo la transparencia de sus balances operativos para este 2026.
En el análisis geográfico del conflicto, la presión se concentra en los estados de Río Grande del Sur y Santa Catarina, donde los productores brasileños enfrentan altos costos de producción y ven en la leche uruguaya una amenaza a su rentabilidad. Por su parte, el gobierno de Uruguay ha manifestado que llevará el reclamo a las instancias superiores del bloque regional si la investigación avanza sin fundamentos técnicos sólidos. La disputa pone a prueba la solidez del libre comercio dentro del Mercosur, evidenciando cómo las tensiones internas entre las cuencas lecheras de ambos países pueden derivar en conflictos diplomáticos de larga escala.
Hacia el futuro, el desafío para el resto de 2026 será resolver esta controversia antes de que se impongan medidas compensatorias que encarezcan los productos lácteos uruguayos en las góndolas brasileñas. Los analistas sugieren que una resolución política al más alto nivel será necesaria para evitar un efecto dominó que afecte otras categorías de exportación. Uruguay apuesta a que la consistencia de sus datos técnicos prevalezca sobre las presiones proteccionistas, reafirmando su posición como un proveedor confiable y eficiente que cumple con todas las normativas de competencia internacional en el sector alimentario.
FUENTE: Ámbito Financiero





