ESPMEXENGBRAIND

11 Abr 2026
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Ante la caída de rentabilidad,el modelo "Beef on Dairy" y la selección genética avanzada para transformar descartes en ingresos estratégicos.
Del descarte al negocio estratégico Valor agregado con genética y Beef on Dairy

El cambio de paradigma: De la intuición a la gestión de datos

En el actual contexto de márgenes ajustados para la lechería argentina en 2026, el manejo de los descartes de vacas ha dejado de ser una decisión operativa basada en la experiencia cotidiana para convertirse en una herramienta clave de gestión económica. Según el especialista Albert De Vries, el progreso genético real se logra cuando la reproducción se concentra exclusivamente en los animales de mayor mérito, permitiendo que el resto del rodeo contribuya al negocio de una forma distinta.

El concepto central es la transformación del “subproducto” del tambo. Históricamente, los terneros machos de razas lecheras (como el Holando Argentino) tenían un valor de mercado muy bajo. Sin embargo, la implementación del modelo Beef on Dairy —el uso de semen de razas de carne en vacas lecheras de menor potencial— permite generar terneros cruza con una aptitud carnicera superior, mejorando notablemente el ingreso adicional del establecimiento.

Claves de la estrategia Beef on Dairy

La aplicación de esta tecnología no es uniforme y requiere un análisis riguroso de cada animal:

  1. Concentración del reemplazo: Se utiliza semen sexado solo en las mejores vacas y vaquillonas para asegurar la reposición de hembras con alta carga genética lechera. Esto evita la sobreproducción de recría, que tiene un alto costo de mantenimiento.

  • Uso de semen de carne: En las vacas que no se desean para reposición (por edad, sanidad o genética inferior), se insemina con razas carniceras. Esto genera un producto con mayor valor comercial al momento de la venta para invernada o faena.

  • El factor fertilidad: La elección del semen debe considerar la probabilidad de concepción. Si una vaca tiene baja fertilidad, el costo de fallar con semen sexado es prohibitivo, por lo que el uso de semen convencional o de carne se vuelve la opción más eficiente económicamente.

  • Contexto económico: Producir más ya no alcanza

    Este enfoque gana relevancia ante los números críticos del sector en abril de 2026. Con un costo de producción estimado por el INTA en torno a los $491,66 por litro y un precio cobrado de $478,90, la rentabilidad promedio se sitúa en terreno negativo (-0,96%). En este escenario, la eficiencia puertas adentro y la diversificación de ingresos (leche + carne de calidad) son las herramientas que permiten a los tambos medianos y chicos evitar el quebranto.

    La “era de los márgenes ajustados” obliga a los tamberos a actuar como gerentes de una empresa biotecnológica. Maximizar el valor de cada parto y optimizar la tasa de descarte no solo mejora el flujo de caja inmediato, sino que acelera el progreso genético del rodeo, preparando a la explotación para ser más competitiva cuando el ciclo de precios internacionales y locales se recupere.

    Fuente: El Litoral

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