La industria láctea argentina atraviesa uno de sus momentos más difíciles de las últimas décadas. La combinación de factores macroeconómicos y problemas estructurales ha generado una asfixia financiera que afecta tanto a las pymes como a las grandes empresas del sector.
Los analistas coinciden en que la industria está operando bajo una “lógica de supervivencia”, donde los márgenes de ganancia se han pulverizado y la capacidad de reinversión es prácticamente nula.
Los ejes del conflicto sectorial
El artículo detalla tres puntos clave que explican por qué la industria está “muy complicada”:
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Atraso en el precio de salida de fábrica: Mientras que los costos logísticos, salariales y de insumos han seguido el ritmo de la inflación general, el precio de los productos lácteos en las góndolas y la salida de planta ha mostrado un rezago significativo. Esto genera que el valor que recibe la industria no alcance para cubrir los costos de procesamiento.
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Baja en el consumo interno: El mercado local, que absorbe la mayor parte de la producción, ha mostrado una retracción importante. Los consumidores están migrando hacia segundas o terceras marcas, o reduciendo el volumen de compra de productos de mayor valor agregado (yogures, postres y quesos especiales).
Presión impositiva y costos fijos: El peso del Estado en la cadena láctea sigue siendo un factor determinante. Se estima que casi la mitad de lo que paga el consumidor final son impuestos, lo que deja un remanente muy escaso para distribuir entre el productor (tambero) y la industria.
Impacto en el eslabón primario
La crisis industrial se traslada de forma inmediata al productor. Al no poder mejorar los precios de compra, muchas industrias han tenido que “planchar” el valor del litro de leche en la tranquera. Esto ha llevado a que muchos tambos entren en zona de pérdida, acelerando el proceso de concentración y, en algunos casos, el desmantelamiento de rodeos lecheros para pasar a la agricultura o ganadería de carne.
Perspectivas y reclamos
Desde las cámaras empresariales se insiste en la necesidad de:
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Reforma tributaria sectorial: Para aliviar la carga sobre los productos de primera necesidad.
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Políticas de exportación claras: Que permitan que los excedentes estacionales de primavera salgan al mercado externo sin distorsiones, funcionando como una válvula de escape para el mercado interno saturado.
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Financiamiento accesible: Líneas de crédito que permitan a las industrias modernizar procesos para ganar eficiencia y bajar costos operativos.
Fuente: La Arena del Campo






