El queso suizo se posiciona como una de las opciones más recomendadas por especialistas en nutrición para personas que buscan controlar la presión arterial. Su menor contenido de sodio, junto con su aporte de calcio y determinados compuestos bioactivos, lo convierten en una alternativa más favorable frente a otros quesos dentro de una dieta saludable.
Los expertos coinciden en que ningún alimento por sí solo reduce la hipertensión, pero destacan que la elección de productos con menos sal puede contribuir a mejorar la salud cardiovascular cuando se combina con otros hábitos saludables.
Menos sodio que otros quesos
Una de las principales ventajas del queso suizo es su bajo contenido de sodio.
Según especialistas citados por EatingWell, una porción de 28 gramos aporta aproximadamente 52 miligramos de sodio, muy por debajo de otras variedades.
A modo de comparación:
- Queso suizo: 52 mg de sodio por porción.
- Queso cheddar: alrededor de 185 mg por porción.
Reducir la ingesta de sodio es una de las recomendaciones más importantes para prevenir y controlar la hipertensión.
Un aporte importante de calcio
Además de contener menos sal, el queso suizo es una buena fuente de calcio.
Una porción aporta cerca del 20% del requerimiento diario de este mineral, que desempeña un papel importante en el funcionamiento de los vasos sanguíneos y en la regulación de la presión arterial.
Diversas investigaciones indican que una ingesta adecuada de calcio, dentro de una alimentación equilibrada, puede favorecer la salud cardiovascular.
Péptidos bioactivos con potencial beneficio
El queso suizo también contiene péptidos bioactivos generados durante la fermentación de la leche.
Entre ellos se destacan los compuestos Ile-Pro-Pro y Val-Pro-Pro, que han sido estudiados por su posible efecto antihipertensivo.
Algunas investigaciones sugieren que estos péptidos podrían contribuir a la relajación de los vasos sanguíneos y favorecer una leve disminución de la presión arterial en personas con hipertensión leve o prehipertensión.
Sin embargo, los especialistas aclaran que todavía se necesitan más estudios para determinar cuál sería la cantidad necesaria para obtener estos efectos.
La alimentación completa sigue siendo la clave
Los nutricionistas coinciden en que incorporar queso suizo no reemplaza un tratamiento médico ni una alimentación saludable.
Para favorecer el control de la presión arterial recomiendan:
- reducir el consumo de sal;
- priorizar frutas y verduras;
- seguir patrones alimentarios como la dieta DASH o la dieta mediterránea;
- utilizar hierbas y especias en lugar de sal;
- realizar actividad física regularmente;
- moderar el consumo de alcohol.
Una opción dentro de una dieta equilibrada
El queso suizo puede incorporarse en distintas preparaciones, como sándwiches, ensaladas, tablas de quesos o acompañado de frutas y galletas integrales.
Su menor contenido de sodio y su perfil nutricional lo convierten en una alternativa interesante para quienes buscan cuidar la salud cardiovascular, siempre como parte de una alimentación variada y equilibrada.
Fuente: Infobae
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