El ajuste del consumo en Argentina está modificando también la compra de leche y productos lácteos. Comerciantes describen hogares que reducen cantidades, dejan primeras marcas y concentran el gasto en alimentos básicos a medida que avanza el mes.
La tendencia forma parte de una retracción más amplia. En Córdoba, un relevamiento que incluye almacenes, carnicerías, verdulerías, panaderías, bodegas y fiambrerías registró una caída interanual del 8,5% en el volumen total vendido. El dato no corresponde exclusivamente a los lácteos.
Dentro de la alimentación familiar, la leche continúa apareciendo entre los productos básicos, junto con arroz, fideos y yerba. Sin embargo, los comerciantes también detectan una disminución en la compra de otros productos lácteos de mayor precio.
El vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la Provincia de Buenos Aires (FABA), Fernando Savore, ejemplificó la presión sobre el presupuesto familiar con el precio de la leche: estimó $2.000 por litro y un gasto mensual de $120.000 para un hogar con dos chicos que consuman un litro cada uno por día. Se trata de un cálculo del dirigente y no de un precio promedio oficial.
Menos lácteos y más productos básicos
Los comerciantes describen un proceso de ajuste progresivo.
Según Germán Romero, secretario del Centro de Almaceneros de Córdoba, los consumidores primero comenzaron a abandonar las primeras marcas y posteriormente redujeron la compra de alimentos de mayor precio, entre ellos carne y lácteos.
Al mismo tiempo, aumentó la presencia de papa, arroz y fideos en las compras familiares.
La situación muestra una diferencia dentro de la propia categoría: mientras la leche conserva un lugar entre los alimentos básicos, otros lácteos pueden quedar relegados cuando el presupuesto se reduce.
Las primeras marcas pierden espacio
El precio aparece como uno de los factores detrás del cambio.
Savore indicó que los lácteos registraron aumentos mensuales de entre 2,5% y 4% durante el período que describió y estimó una suba acumulada cercana al 17%.
Frente a ese escenario, los almacenes buscan productos de menor precio y alternativas elaboradas por pymes. El dirigente señaló que las primeras marcas permanecen durante más tiempo en las góndolas debido a su valor.
Para la industria láctea, este comportamiento implica no solamente competir por volumen, sino también por precio y posicionamiento dentro de una canasta familiar cada vez más ajustada.
El financiamiento llega a la compra de alimentos
La presión sobre los ingresos también aparece en las formas de pago.
Según un informe citado por Romero, 77% de las familias relevadas financió alimentos durante agosto, utilizando tarjetas de crédito o compras fiadas. El 47% recurrió al fiado.
El fenómeno ocurre mientras los almacenes también enfrentan mayores costos y menores márgenes, especialmente cuando aumenta la participación de productos básicos en sus ventas.
Así, el consumo muestra una doble transformación: se compra menos y también se compra diferente, con mayor sensibilidad al precio y una búsqueda creciente de alternativas a las marcas tradicionales.
Fuente: Infobae
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