Argentina avanza en la construcción de la primera base de datos científica sobre leche ovina producida en el país, una herramienta destinada a caracterizar una actividad pequeña en escala pero con posibilidades de desarrollo dentro de la industria láctea.
El proyecto analiza muestras procedentes de 40 tambos distribuidos en seis provincias: Tierra del Fuego, Chubut, Río Negro, Buenos Aires, Córdoba y Catamarca.
El objetivo es determinar las características fisicoquímicas e higiénico-sanitarias de la materia prima y generar parámetros propios que puedan utilizarse como referencia para productores, elaboradores y organismos públicos.
La investigación es coordinada por la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y reúne a universidades, organismos científicos y dependencias del Estado.
40 tambos en seis provincias
El alcance del relevamiento resulta significativo para una actividad caracterizada por establecimientos pequeños y dispersos.
Como referencia histórica, la fuente señala que en 2002 se registraban apenas 56 tambos ovinos en Argentina, mientras más del 60% de los establecimientos se concentraban en la provincia de Buenos Aires.
La investigación actual amplía la cobertura territorial para identificar posibles diferencias en composición y calidad de la leche producida bajo distintas condiciones y sistemas.
Participan investigadores de la Universidad Nacional de La Pampa, Universidad Nacional de La Plata, UNICEN, las facultades de Agronomía y Veterinaria de la UBA, INTA Anguil y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, entre otras instituciones.
El objetivo: llegar al Código Alimentario Argentino
Uno de los principales desafíos de la cadena es generar una referencia normativa específica para la leche de oveja argentina.
El proyecto busca aportar información técnica que permita sentar las bases para su incorporación al Código Alimentario Argentino, algo que, según la fuente, actualmente no existe.
Los resultados correspondientes a cada establecimiento permanecerán confidenciales, pero la información consolidada será publicada de manera agregada para generar un antecedente científico disponible para el sector.
Contar con parámetros definidos permitiría fortalecer los controles de calidad y avanzar en la formalización de una cadena que todavía tiene una escala reducida frente a la lechería bovina.
Quesos, dulce de leche y helados
La leche ovina presenta concentraciones elevadas de proteínas, grasas y minerales, características que permiten desarrollar productos con alto valor agregado.
La principal oportunidad aparece en los quesos, aunque los establecimientos argentinos también elaboran dulce de leche y helados a partir de esta materia prima.
Argentina cuenta además con antecedentes de exportación de quesos ovinos hacia Estados Unidos y mercados del Mercosur, aunque en volúmenes todavía pequeños.
El modelo apunta así más a la diferenciación y al valor agregado que a competir en volumen con la producción bovina.
Una cadena que busca ganar escala
La experiencia internacional muestra el potencial de los quesos de oveja para construir productos diferenciados. Francia y España desarrollaron referencias mundialmente conocidas como Roquefort y Manchego, respectivamente.
La lechería ovina argentina se encuentra en una etapa diferente: primero necesita documentar científicamente las características de su propia materia prima y generar parámetros técnicos comunes.
La nueva base de datos busca convertirse en uno de esos primeros pasos para profesionalizar la actividad, fortalecer su marco normativo y generar mejores condiciones para que los productos ovinos argentinos puedan ampliar sus mercados.
Fuente: FoodNewsLatam
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