La producción lechera argentina crece, las exportaciones aumentan y el consumo muestra señales de recuperación. Sin embargo, el precio que recibe el productor continúa perdiendo frente a la inflación. En agosto de 2026, la leche registró una suba interanual de apenas 13%, mientras el índice general de precios avanzó 33,5%, según el Semáforo de Economías Regionales de Coninagro.
La diferencia de 20,5 puntos porcentuales explica buena parte de la presión sobre la rentabilidad de los establecimientos.
A esa situación se suman los aumentos de electricidad, combustibles, mantenimiento y servicios que enfrentan las industrias y cooperativas.
Carlos Vottero, presidente de la Cooperativa San Isidro, advirtió sobre el impacto de estos incrementos en la actividad y las dificultades para trasladarlos al precio de los productos terminados.
La producción crece, pero la lechería sigue en rojo
El último semáforo de Coninagro volvió a ubicar a la leche entre las economías regionales con dificultades en su componente económico.
Durante agosto, el precio al productor aumentó 1,5% mensual, mientras que la variación interanual fue del 13%.
En términos reales, esto representa una pérdida de capacidad de compra respecto de un año atrás.
El contraste aparece al observar los indicadores productivos.
Según el relevamiento, la producción acumulada de los últimos doce meses alcanzó 11.940 millones de litros, un incremento del 5% frente al período anterior.
El consumo interno también creció un 4%, hasta un nivel estimado de 193 litros por habitante al año.
En el comercio exterior, las exportaciones lácteas sumaron US$1.993 millones en doce meses, con una mejora interanual del 15%.
Los datos reflejan una actividad que aumenta su volumen y sus ventas, pero no consigue trasladar ese desempeño a una mejora equivalente del ingreso de los productores.
La energía y los combustibles presionan los costos
Desde la Cooperativa San Isidro, Carlos Vottero señaló que los gastos operativos están teniendo un peso creciente sobre la rentabilidad.
En declaraciones recogidas por ANSOL, el dirigente indicó que algunos costos vinculados con la electricidad y los combustibles aumentaron alrededor del 60%.
También mencionó el encarecimiento del mantenimiento de instalaciones, las reparaciones y los servicios necesarios para sostener la producción.
Según explicó, tradicionalmente la alimentación animal y los alquileres concentraban buena parte de las preocupaciones económicas. Actualmente, otros gastos se suman a esa presión.
Para las cooperativas, el problema se extiende desde la producción primaria hasta la elaboración y distribución de los productos lácteos.
Los lácteos también aumentan menos que la inflación
El comportamiento de los precios al consumidor muestra una tendencia similar.
De acuerdo con un relevamiento del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), la canasta de productos lácteos registró una suba mensual del 1,1% y un incremento interanual del 26,6%.
Ese aumento quedó por debajo de la inflación general cercana al 34% y del avance de aproximadamente 35% registrado en alimentos y bebidas no alcohólicas.
La diferencia implica que los lácteos aumentaron a un ritmo menor que el conjunto de los precios de la economía.
Sin embargo, para los productores y las industrias, el desafío consiste en cubrir gastos que en determinados rubros avanzan por encima de los ingresos.
El queso cremoso, un ejemplo de los aumentos
La Cooperativa San Isidro también presentó la evolución del precio de su queso cremoso como ejemplo de las dificultades para trasladar costos.
Según los registros de la entidad, el kilo pasó de $7.842 en octubre de 2025 a $9.725 en octubre de 2026.
La variación equivale a un aumento nominal aproximado del 24%, inferior a la inflación interanual.
Además, el precio permaneció sin cambios durante distintos períodos del año.
Entre agosto y octubre de 2026, por ejemplo, el valor informado se mantuvo en $9.725 por kilo.
La trayectoria muestra que los ajustes comerciales no necesariamente acompañaron el ritmo de crecimiento de los gastos.
Se trata de una referencia correspondiente a un producto y una cooperativa en particular, por lo que no representa el precio promedio de todos los quesos comercializados en Argentina.
El desafío de las cooperativas lácteas
Vottero también expresó su preocupación por la pérdida de participación del cooperativismo dentro de la industria.
Según estimó, las cooperativas representan menos del 5% de la elaboración industrial y alrededor del 15% de la compra de leche.
Estas participaciones corresponden a cifras mencionadas por el dirigente y no a una medición sectorial independiente presentada en el relevamiento.
La Cooperativa San Isidro cuenta con más de seis décadas de trayectoria, reúne a una docena de productores y elabora quesos de distintas categorías.
Su experiencia refleja los desafíos de las industrias de menor escala, que deben sostener el abastecimiento, afrontar costos crecientes y competir en un mercado donde el consumidor también enfrenta restricciones económicas.
Más leche no significa necesariamente mayor rentabilidad
El desempeño de la cadena láctea argentina durante 2026 presenta una contradicción: crecen la producción, el consumo y las exportaciones, pero los precios al productor avanzan muy por debajo de la inflación.
La suba interanual del 13% en la leche contrasta con una inflación del 33,5% y con incrementos superiores en algunos costos operativos.
En ese escenario, el desafío no es solamente producir más, sino lograr que el crecimiento de la actividad permita recuperar los márgenes económicos.
Para los productores y las cooperativas, la evolución de los precios, los gastos de producción y la demanda será determinante para sostener la rentabilidad en los próximos meses.
Fuente: El Diario de la Región
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