Las condiciones climáticas propias del invierno, con lluvias persistentes, barro y alta humedad, están generando un escenario de mayor riesgo sanitario para los rodeos lecheros y de carne. Veterinarios advierten que la exposición prolongada a estas condiciones favorece la aparición de enfermedades podales, infecciones y trastornos que impactan directamente en la producción y el bienestar animal.
Las patas, uno de los principales focos de riesgo
El responsable de la División Veterinaria de Weizur Uruguay, Marcelo Gatti, explicó que la humedad constante ablanda la pezuña y la suela de los animales, facilitando el ingreso de bacterias y otros agentes patógenos.
Entre las afecciones más frecuentes se encuentran:
- dermatitis interdigital;
- abscesos;
- lesiones de la línea blanca;
- otras enfermedades podales asociadas al exceso de humedad.
Estas patologías afectan tanto a rodeos lecheros como a sistemas de producción de carne y también pueden presentarse en ovinos.
Menor producción por problemas de locomoción
En los establecimientos lecheros, las consecuencias pueden ser especialmente importantes debido a la mayor exigencia física de las vacas.
Los animales con dolor en las patas reducen su desplazamiento, consumen menos alimento y disminuyen su producción.
Según los especialistas, una vaca con dificultades para caminar presenta un menor consumo de materia seca, lo que repercute en la producción de leche y en su estado sanitario general.
La humedad también compromete la salud de las ubres
El barro y las bajas temperaturas también aumentan el riesgo de contaminación de las ubres, favoreciendo la aparición de infecciones y otros problemas sanitarios que pueden afectar la calidad de la leche.
Por ello, mantener ambientes limpios y secos continúa siendo una de las principales medidas preventivas durante el invierno.
Prevención antes que tratamiento
Los veterinarios recomiendan adoptar medidas de manejo para reducir la exposición de los animales a la humedad.
Entre las principales acciones se destacan:
- mantener áreas de descanso secas;
- mejorar los caminos internos y accesos a las salas de ordeño;
- minimizar la permanencia de los animales en zonas con barro;
- realizar controles periódicos de las pezuñas;
- aplicar tratamientos preventivos y curativos cuando sea necesario.
Sistemas más intensivos requieren mayor atención
Desde Weizur señalan que la intensificación de la producción ganadera ha incrementado la importancia de la sanidad podal tanto en la lechería como en la ganadería de carne.
Problemas que anteriormente eran más frecuentes en los tambos hoy también comienzan a observarse en sistemas de engorde y otras producciones intensivas, donde las condiciones ambientales pueden favorecer la aparición de enfermedades.
Con pronósticos que anticipan nuevas lluvias en distintas regiones, los especialistas insisten en reforzar las medidas preventivas para proteger la salud animal y minimizar las pérdidas productivas durante el invierno.
Fuente: Todo El Campo
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