La crisis de Lácteos Verónica entra en una nueva etapa. La compañía llegó al concurso preventivo con pasivos declarados por $118.496 millones, equivalentes a unos US$ 80 millones, y busca concretar la venta de dos de sus tres plantas industriales.
Los contratos comprometen los establecimientos de Clason y Suardi, en Santa Fe, por un total de US$ 15,5 millones y fueron firmados el 2 de julio, antes de la presentación concursal.
Las compradoras son Lacterra S.A.S. y Copalac S.A.S., dos sociedades constituidas pocas semanas antes de las operaciones.
Los US$ 15,5 millones representan menos de una quinta parte del pasivo declarado y tampoco serían cobrados inmediatamente: los contratos establecen pagos a 18, 30 y 42 meses, respaldados por hipotecas de primer grado sobre los inmuebles.
US$ 9 millones por la planta de Clason
La planta de Clason tiene una capacidad declarada de 530.000 litros diarios y dispone de instalaciones para elaborar dulce de leche, crema y queso procesado. Allí trabajan aproximadamente 140 personas.
Lacterra acordó adquirir el inmueble, las maquinarias, equipos y herramientas por US$ 9 millones, con continuidad de las relaciones laborales.
El pago fue establecido en tres cuotas de US$ 3 millones, con vencimientos a los 18, 30 y 42 meses.
La sociedad compradora había sido constituida el 19 de junio de 2026 y quedó inscripta el 24 de junio, ocho días antes de la firma de la compraventa.
Ese mismo 2 de julio, Lacterra y Verónica también celebraron un contrato de elaboración a fasón: la compradora aporta la materia prima y conserva la propiedad del producto, mientras Verónica utiliza su capacidad industrial para procesarlo.
Suardi fue acordada por US$ 6,5 millones
La segunda operación involucra la planta de Suardi, con capacidad declarada para procesar 580.000 litros diarios, producción de leche en polvo y una línea automatizada de quesos blandos.
Copalac S.A.S. presentó una oferta por US$ 6,5 millones, aceptada por Verónica. La compañía compradora había sido constituida el 11 de junio de 2026.
También en este caso el pago se realizaría a 18, 30 y 42 meses.
Suardi presenta una particularidad: ya retomó actividad bajo un contrato de fasón con Copalac. La firma aporta la leche y mantiene la propiedad de los productos, mientras Verónica realiza la industrialización.
De más de 700 empleados a 362
La situación financiera de Verónica se deterioró durante más de un año, en un contexto que la empresa atribuyó a la caída del consumo y las ventas, mayores costos, restricciones financieras, pérdida del crédito de proveedores y falta de capital de trabajo.
Al 30 de junio declaraba $109.234 millones en activos y $118.496 millones en pasivos, con una diferencia negativa cercana a $9.262 millones.
Además, informó en el concurso más de 2.900 cheques rechazados por más de $11.200 millones y una deuda bancaria cercana a $4.744,8 millones.
La crisis también redujo considerablemente su estructura laboral. La compañía llegó a superar los 700 empleados y actualmente conserva unos 362, distribuidos principalmente entre Clason, Suardi y Lehmann.
La Justicia tendrá la última palabra
La tercera planta de Verónica, ubicada en Lehmann, permanece inactiva y no forma parte de estas operaciones. La empresa busca alternativas para reactivarla.
Verónica sostiene que la venta de Clason y Suardi permitiría obtener fondos, mantener actividad mediante el sistema de fasón y preservar puestos de trabajo durante el concurso.
Sin embargo, los contratos todavía no implican que las plantas hayan sido vendidas definitivamente. Su ejecución quedó condicionada a la autorización judicial.
La Justicia deberá analizar los precios y condiciones pactadas, la capacidad de las sociedades compradoras y el impacto que tendría desprenderse de dos de las tres plantas de la compañía.
Fuente: ámbito
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