La industria láctea argentina enfrenta una paradoja: dispone de una materia prima competitiva en términos internacionales, pero esa ventaja no necesariamente llega al precio de los productos terminados.
Así lo planteó Ércole Felippa, vicepresidente de Bancor y referente del sector lácteo, al analizar los desafíos que aparecen a medida que la economía argentina avanza hacia un escenario de mayor estabilidad.
Según Felippa, Argentina cuenta con una de las materias primas más competitivas del mundo medidas en dólares, mientras los productos elaborados pueden registrar precios elevados frente a otros mercados.
Para el empresario, entender esa diferencia obliga a mirar toda la cadena y no solamente el precio de la leche.
Costos, impuestos y logística bajo la lupa
El diagnóstico incluye tanto factores internos de las empresas como problemas estructurales que afectan la competitividad.
Entre ellos, Felippa mencionó la presión impositiva, las deficiencias de infraestructura y los elevados costos logísticos.
Por eso, consideró necesario trabajar simultáneamente dentro de las compañías —sobre costos, procesos y productividad— y sobre las condiciones externas que condicionan al sector.
La discusión adquiere mayor dimensión por la estructura de la actividad: de acuerdo con Felippa, existen más de 650 empresas registradas en el sector, con situaciones económicas y productivas muy diferentes.
La menor inflación deja los problemas más expuestos
Felippa considera que el proceso de estabilización macroeconómica también está modificando las reglas con las que operan las empresas.
Durante períodos de inflación elevada, explicó, determinados problemas de eficiencia podían quedar disimulados por los continuos movimientos nominales de precios.
Con mayor estabilidad, esas diferencias comienzan a hacerse más visibles y obligan a revisar estructuras de costos y niveles de productividad.
“Cuando la macroeconomía se estabiliza, es como que si bajara el cauce del río y empiezan a verse las imperfecciones de ese cauce”, graficó Felippa.
Qué pasa con el cierre de productores de leche
El referente lácteo también relativizó que la desaparición de establecimientos productores sea un fenómeno exclusivamente argentino.
Según su análisis, en diferentes mercados internacionales el cierre anual puede ubicarse entre 4% y 10%, mientras que en Argentina rondaría el 2%.
Felippa vinculó parte de este proceso internacional con las dificultades de continuidad generacional que atraviesan las empresas familiares.
Para el sector lácteo argentino, su diagnóstico apunta así a una agenda más amplia: aprovechar la competitividad de la leche como materia prima, pero trabajar sobre eficiencia empresarial, impuestos, infraestructura y logística para que esa ventaja pueda trasladarse con mayor eficacia a los productos finales.
Fuente: Punto a Punto
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