El yogur griego se consolidó como uno de los alimentos más recomendados por especialistas en nutrición gracias a su alto contenido proteico, su aporte de probióticos y su impacto positivo en distintos sistemas del organismo. Así lo explicó la nutricionista Kristen Stavridis, en diálogo con The Telegraph, donde detalló los principales beneficios de incorporar este lácteo de forma regular en la dieta.
Su textura espesa, versatilidad culinaria y perfil nutricional lo volvieron habitual en desayunos, colaciones y preparaciones saladas, en un contexto donde crece la demanda de alimentos ricos en proteínas y con beneficios funcionales comprobados.
1. Más proteínas y mejor salud muscular
El yogur griego se obtiene mediante un proceso de colado que elimina el suero y concentra los sólidos. Esto permite alcanzar hasta 10 gramos de proteína cada 100 gramos, casi el doble que otros yogures. Se trata, además, de una proteína completa, con los nueve aminoácidos esenciales, clave para el desarrollo y mantenimiento de la masa muscular, especialmente con el paso de los años.
2. Equilibrio intestinal y refuerzo del sistema inmune
Gracias a sus cultivos vivos, el yogur griego favorece la diversidad del microbioma intestinal. Esto mejora la digestión y fortalece las defensas naturales. Estudios citados por el medio británico vinculan su consumo regular con un menor riesgo de enfermedades intestinales, asociado a una reducción de la inflamación.
3. Protección cardiovascular
Este alimento aporta potasio y magnesio, minerales que ayudan a regular la presión arterial. Además, los probióticos presentes pueden contribuir a reducir el colesterol, disminuyendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares. En personas con antecedentes, se recomienda optar por versiones bajas en grasa.
4. Mayor saciedad y control del peso
El alto contenido proteico prolonga la sensación de saciedad, ayudando a reducir la ingesta entre comidas. Una porción de 100 gramos de yogur griego descremado aporta alrededor de 50 calorías, lo que lo convierte en un aliado frecuente en planes de control de peso.
5. Salud ósea y aporte de calcio
Un bol de 200 gramos cubre más de un tercio de la ingesta diaria recomendada de calcio, mineral fundamental para mantener la densidad ósea. Su consumo es especialmente relevante en mujeres adultas, donde ayuda a reducir el riesgo de fracturas y pérdida ósea.
6. Función cerebral y eje intestino-cerebro
Los probióticos del yogur griego participan en la comunicación entre el intestino y el cerebro, influyendo en la función cognitiva. A esto se suma el aporte de vitaminas del complejo B, como la B12, asociadas a la memoria, el pensamiento crítico y la salud neurológica.
En conjunto, los especialistas coinciden en que el yogur griego combina nutrición, funcionalidad y versatilidad, posicionándose como uno de los lácteos más completos para una alimentación equilibrada.






