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5 Mar 2026
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5 Mar 2026
El mercado interno inicia el año en terreno negativo, arrastrado por la pérdida del poder adquisitivo. La industria láctea enfrenta el desafío de colocar excedentes ante una demanda que se refugia en productos básicos y recorta los segmentos de mayor valor.
Se desploma el consumo lácteo en Argentina caída del 5,6%

El 2026 ha comenzado con señales de alerta roja para la cadena láctea argentina. Tras un 2025 que cerró con una frágil estabilidad, las ventas de enero registraron un retroceso del 5,6% en volumen y un 4,9% en litros de leche equivalentes. Esta diferencia entre volumen y litros equivalentes sugiere que, aunque se compra menos cantidad, la caída es ligeramente menor en productos con alto contenido de sólidos, lo que refleja un cambio forzado en el mix de compras.

El comportamiento del consumidor y  la góndola

El análisis profundo de las categorías revela una migración de hábitos impulsada por la erosión del salario real. Las leches en polvo lideran las caídas con un desplome del 12,1%, afectadas no solo por su precio unitario, sino también por una retracción en las licitaciones oficiales para asistencia social.

En contraste, los quesos lograron un tenue crecimiento del 1,9%. Sin embargo, este dato debe leerse con cautela: no responde a un aumento del consumo gourmet, sino a una concentración en quesos blandos (cremoso y barra) que funcionan como sustitutos de proteínas cárnicas más costosas. Los segmentos de valor agregado, como yogures, postres y leches saborizadas, muestran caídas de entre el 4% y el 7%, confirmando que el consumidor argentino está priorizando la supervivencia nutricional sobre la gratificación.

El impacto en las cuencas y el rol de las Pymes

Para las industrias radicadas en la región central (Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires), la contracción del mercado interno genera un efecto de “cuello de botella”. Con una producción primaria que se mantiene en niveles sostenidos, la imposibilidad de volcar el stock en el mercado doméstico presiona los precios a la baja en la puerta del tambo.

Las Pymes lácteas son las más expuestas en este escenario. Al no contar, en muchos casos, con la estructura logística para la exportación masiva, quedan cautivas de una góndola local recesiva donde los costos fijos (energía, paritarias y fletes) han crecido por encima de la capacidad de traslado a precios.

Perspectivas y estrategia exportadora

Ante una demanda interna que no da señales de recuperación inmediata, la estrategia exportadora se vuelve el único pulmón de oxígeno para la industria. El desafío para el primer trimestre será la competitividad del tipo de cambio y la evolución de los precios en el mercado internacional (GDT), factores que determinarán si el excedente de producción puede colocarse afuera sin sacrificar la rentabilidad de toda la cadena.

El sector lácteo argentino enfrenta un dilema estructural: producir para un mercado que no puede pagar o exportar en un contexto de costos internos crecientes. La sostenibilidad del tambo promedio dependerá de una corrección en los niveles de consumo o de una política de incentivos que facilite la salida de productos con valor agregado hacia el mercado global.

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