La lechería colombiana vuelve a encender alarmas. El reciente aumento del precio de la leche al productor, fijado en apenas un 1,3% para 2026, fue duramente cuestionado por el sector ganadero, que lo considera insuficiente frente al fuerte incremento de los costos productivos.
Desde la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) advierten que la decisión oficial no refleja la realidad económica del campo y podría afectar directamente la continuidad de miles de productores.
Un ajuste que no alcanza
El incremento definido por el Gobierno se ubica muy por debajo del aumento de los costos que enfrenta el sector.
Mientras el precio al productor sube apenas 1,3%, variables clave como la mano de obra registraron incrementos mucho más altos: el salario mínimo rural aumentó cerca de un 23,7%, generando un fuerte desbalance en la estructura de costos.
A esto se suman insumos más caros, inflación acumulada y mayores costos operativos.
El resultado es claro: los ingresos crecen mucho menos que los gastos.
Rentabilidad en riesgo
Para Fedegán, este desfasaje pone en peligro la rentabilidad del negocio lechero y amenaza la sostenibilidad de la producción.
El problema no es solo económico, sino estructural: más de 350.000 familias dependen de la actividad, por lo que cualquier deterioro en los márgenes impacta directamente en el tejido rural.
El propio gremio advierte que un precio insuficiente puede desincentivar la producción y provocar abandono de la actividad, especialmente entre pequeños y medianos productores.
Importaciones: presión extra
El escenario se agrava por el contexto comercial. La apertura total a importaciones de lácteos —principalmente desde Estados Unidos— suma presión sobre el mercado interno.
Esto genera un doble impacto:
- reduce el poder de negociación del productor
- aumenta la competencia en precios
En consecuencia, el productor local queda atrapado entre costos en alza y precios limitados.
La cadena: márgenes desiguales
Otro punto de conflicto es la distribución del valor dentro de la cadena.
Según el sector, mientras el precio al consumidor y de los productos lácteos crece, el valor que recibe el productor no acompaña ese ritmo, lo que amplía la brecha y reduce su margen de rentabilidad.
Esto reabre un debate clásico en la lechería: quién se queda con el valor de la cadena.
Señal peligrosa para el sector
El precio de la leche no es solo un número: es una señal.
Cuando el ingreso no cubre los costos, el mensaje para el productor es claro: la actividad pierde atractivo.
En ese contexto, el riesgo es doble:
- caída de la producción
- mayor dependencia de importaciones
Un escenario que, según el propio sector, puede comprometer la seguridad alimentaria del país.
Colombia enfrenta el mismo dilema que otros países lecheros:
sube el precio, pero no alcanza.
Cuando el ajuste queda por debajo de los costos, el problema deja de ser coyuntural y pasa a ser estructural.
Fuente: El Norte






