La cadena láctea argentina ha consolidado una tendencia expansiva en sus despachos al exterior durante el primer trimestre de 2026.
Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), los envíos medidos en litros de leche equivalentes registraron un incremento interanual del 16,3%, reflejando una mayor agresividad comercial de la industria local. Este dinamismo ha permitido que las exportaciones alcancen una participación del 30,1% sobre la producción total nacional en lo que va del año, una cifra que en el mes de marzo trepó hasta el 31,5%, marcando un récord para dicho periodo y situándose muy por encima del promedio histórico cercano al 25%.
El motor principal de este crecimiento ha sido la leche en polvo, producto que lidera el negocio con el 43% del total de la facturación en divisas. En términos de volumen, este segmento experimentó un salto notable del 42,3% interanual en toneladas, consolidándose como el principal activo exportable frente a los quesos (24,8% del valor) y otros derivados como el dulce de leche y el suero (19,8%). Esta fuerte orientación hacia los mercados externos subraya la dependencia del sector respecto a la demanda global, en un momento donde la producción local busca canales de salida ante un consumo interno que enfrenta sus propios desafíos.
Sin embargo, este avance en las cantidades despachadas convive con un escenario de precios internacionales en retroceso. El valor promedio de exportación en el primer trimestre se situó en 3.678 dólares por tonelada, lo que representa una baja del 7,6% respecto al año anterior. La situación es más aguda precisamente en la leche en polvo, cuyo valor promedio cayó un 10,1%, situándose en 3.492 dólares. Según los analistas, existe un desfasaje de entre dos y tres meses en la transmisión de los precios del Global Dairy Trade (GDT) al mercado local, lo que obliga a la industria y a los productores a extremar la eficiencia para compensar la caída de ingresos por tonelada con mayores volúmenes de venta.
Fuente: El Litoral






