El presidente de Lactalis, Emmanuel Besnier, ha roto su habitual perfil bajo para abordar directamente la crisis de precios que mantiene en vilo al sector productor, especialmente en la cuenca de Galicia.
Durante una reciente visita a Granada para la presentación de los resultados globales de la multinacional, el máximo responsable del mayor grupo lácteo del mundo —y principal recolector de leche en España con una cuota del 16,3%— fue tajante al explicar el recorte aplicado en los contratos de suministro del mes de abril: la industria se enfrenta a un volumen de excedentes de materia prima en Europa con una magnitud que, según sus palabras, “nunca habíamos visto”.
Besnier contextualizó la medida explicando que el sector viene de atravesar un ciclo de inflación extremadamente fuerte que derivó en precios récord para la leche durante 2025. Sin embargo, este escenario ha dado un giro radical en el último semestre. El ejecutivo argumentó que las excelentes condiciones climáticas registradas en las principales zonas productoras del continente han disparado la producción de forma sostenida durante los últimos seis meses. Esta sobreoferta masiva de leche ha generado una presión bajista inmediata en los mercados, obligando a la compañía a ajustar sus ofertas comerciales. En este sentido, el grupo cerró los contratos de enero con un precio base de 38 céntimos, lo que supuso una reducción de 4,5 céntimos frente al ciclo previo, movimiento que desató movilizaciones de sindicatos agrarios en plantas clave como la de Lugo.
Pese a la contundencia de las cifras de producción en el continente, el heredero del imperio lácteo francés matizó que España, por su estructura productiva, cuenta con una ventaja relativa. Al ser un país que consume internamente la mayor parte de lo que produce y tener un perfil menos volcado a la exportación que socios como Francia o Alemania, su exposición a los excedentes debería ser teóricamente menor. No obstante, Besnier insistió en que, como líderes del mercado y primer recolector en territorio español (unas 500.000 toneladas anuales), la proximidad de Lactalis con el mundo agrícola los sitúa inevitablemente en el centro de las tensiones cuando el mercado internacional de commodities obliga a corregir los precios a la baja para mantener la competitividad de sus marcas.
Finalmente, el directivo aprovechó su intervención para defender el valor estratégico de las marcas de fabricante —como Puleva, Ram o President— frente al avance de la marca blanca de distribución. Besnier explicó que, tras un 2022 y 2023 donde el aumento de precios al consumidor final favoreció a las marcas de los supermercados, el 2024 y el arranque de 2026 muestran una recuperación del dinamismo de las marcas líderes. Según su visión, son las empresas con marcas fuertes las que garantizan la innovación y el desarrollo a largo plazo del mercado lácteo, asegurando que el sector no se convierta en un mercado de puros excedentes industriales, sino en uno capaz de satisfacer las crecientes expectativas de calidad de los consumidores.
Fuente: Economía Digital Galicia
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