Un análisis sobre la falta de institucionalidad en la negociación entre la producción y la industria. En un escenario de precios dispersos y rentabilidad negativa, surge el interrogante sobre quién debe liderar el ordenamiento de un sector estratégico para el interior del país.
La lechería argentina atraviesa una crisis que no es solo de precios, sino de “orden”. Una reciente columna de análisis en la cuenca de Villa María pone el foco en la histórica tensión entre los establecimientos especializados y las plantas industriales, donde la formación del precio de la materia prima sigue siendo un proceso unilateral que deja a la producción primaria en una posición de vulnerabilidad.
La asimetría en la formación del precio
El núcleo del debate reside en cómo se determina el valor del litro de leche, un proceso que carece de contratos formales y transparencia:
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Precios a “Culata de Camión”: El productor entrega su producción diaria sin conocer el precio final que recibirá, una práctica que la columna señala como anacrónica para una industria moderna.
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El Rol del SIGLEA: Si bien el sistema aporta datos estadísticos, no actúa como un regulador de la competencia ni garantiza que el precio cubra los costos de las unidades productivas.
Dispersión por Cuencas: Como se observa en los datos de febrero, existen diferencias de hasta $80 por litro entre distintas regiones, lo que evidencia la falta de un mercado de referencia sólido.
El vacío institucional y la crisis de rentabilidad
El análisis destaca que, mientras la industria se organiza para defender sus márgenes ante el consumo interno y la exportación, la producción primaria se encuentra atomizada:
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Falta de “Arbitraje”: No existe un organismo o mesa de negociación donde se logren acuerdos de mediano plazo que den previsibilidad a las inversiones en los establecimientos especializados.
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La Micro vs. La Macro: El desmoronamiento de las economías del interior responde a una macroeconomía que no contempla las particularidades de la producción biológica, donde no se puede “apagar la máquina” ante una caída de precios.
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Concentración Industrial: El cierre de pymes lácteas reduce las opciones del productor, otorgando mayor poder de fijación de precios a las grandes unidades de procesamiento.
Hacia un nuevo ordenamiento
La pregunta “¿Quién ordena a quién?” sugiere que el Estado y las cámaras sectoriales deben dar un paso hacia la formalización. Para que la lechería argentina sea competitiva globalmente, necesita:
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Contratos de Compra-Venta: Salir del sistema de “palabra” para pasar a acuerdos basados en calidad, volumen y plazos.
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Transparencia en la Cadena: Conocer los márgenes de cada eslabón, desde la unidad de procesamiento hasta la góndola, para identificar dónde se producen las mayores distorsiones.
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Fortalecimiento de la Cuenca: Proteger a las cuencas como la de Villa María, que son el motor económico de cientos de pueblos en el interior cordobés.
Fuente: El Diario de Villa María






