La indignación por la caída de precios en origen detona un movimiento para desarticular la Inlac. Las organizaciones agrarias consideran que la entidad ha fallado en proteger la rentabilidad de los establecimientos especializados, convirtiéndose en un órgano “vacío de utilidad” para el sector primario.
El sector lácteo español se asoma a una ruptura estructural. La frustración por los nuevos contratos que imponen rebajas de entre 6 y 9 céntimos por litro ha llevado a líderes agrarios a proponer una estrategia radical: el abandono de la Interprofesional Láctea (Inlac). El objetivo es dejar a la institución sin representatividad del sector productor, forzando su disolución técnica como respuesta a la incapacidad de las unidades de procesamiento y el Gobierno para garantizar precios que cubran los costes de producción.
Las causas del “vaciado” institucional
El movimiento de salida de la Inlac se fundamenta en tres reclamos críticos de los establecimientos especializados:
-
Ineficacia en la Mediación: Los productores acusan a la interprofesional de ser un espectador pasivo mientras las plantas industriales imponen contratos a la baja, vulnerando presuntamente la Ley de la Cadena Alimentaria.
-
Asimetría de Poder: Consideran que la Inlac está volcada hacia los intereses de las unidades de procesamiento, sin mecanismos reales para equilibrar la negociación colectiva o frenar la volatilidad que asfixia a las unidades productivas.
Carga sin Beneficio: Los ganaderos denuncian que aportan fondos a una estructura que no les ofrece soluciones ante la crisis de rentabilidad, prefiriendo “vaciarla de contenido” antes que seguir legitimando su funcionamiento actual.
Implicaciones para las unidades de procesamiento y la cadena
La posible disolución o inoperancia de la Inlac generaría un vacío de gobernanza con efectos inmediatos:
-
Pérdida de Interlocución: Sin una interprofesional fuerte, las plantas industriales perderían el marco legal para acordar campañas de promoción conjunta o gestionar datos estadísticos del sector.
-
Aumento de la Litigiosidad: La falta de consenso institucional derivará en un incremento de denuncias ante la AICA, como ya se ha anunciado para toda la actual ronda de negociaciones contractuales.
-
Incertidumbre en la Remisión: La ruptura del diálogo puede traducirse en nuevas movilizaciones y una mayor inestabilidad en el suministro de leche hacia las unidades de procesamiento.
Fuente: Agroinformación





