Con la llegada del invierno aumentan las consultas sobre cómo fortalecer el sistema inmunológico. Más allá de medicamentos o suplementos, la evidencia científica señala que algunos yogures con probióticos pueden convertirse en aliados para reforzar las defensas, siempre como parte de una alimentación equilibrada y un estilo de vida saludable.
Así lo explicó Gabriel Vinder, investigador principal del CONICET, profesor de Microbiología de la Universidad Nacional del Litoral y miembro del comité científico de la Asociación Internacional de Probióticos y Prebióticos.
Qué son los probióticos
Los probióticos son microorganismos vivos —principalmente bacterias y algunas levaduras— que, consumidos en cantidades adecuadas, aportan beneficios para la salud.
En Argentina, su principal fuente son determinados yogures elaborados con cepas específicas previamente estudiadas, además de algunas fórmulas infantiles.
“Cuando hablamos de probióticos hablamos de microorganismos que han sido investigados y que, consumidos regularmente, producen un efecto beneficioso para la salud”, explicó Vinder.
Un apoyo para las defensas
Según el especialista, las cepas probióticas utilizadas en algunos yogures ayudan a estimular la respuesta del sistema inmunológico, favoreciendo una menor incidencia de infecciones respiratorias y gastrointestinales.
Su consumo puede resultar especialmente útil durante el invierno, cuando aumentan los casos de resfríos, gripe y otras enfermedades estacionales.
No obstante, Vinder remarcó que los resultados dependen de cada persona y que los probióticos deben entenderse como un complemento dentro de hábitos saludables.
Más que un alimento
El investigador también destacó el papel de otros alimentos fermentados, como el kéfir, por su aporte de microorganismos beneficiosos para la microbiota intestinal.
Sin embargo, recordó que el cuidado de la salud digestiva comienza con una alimentación rica en frutas, verduras, cereales integrales y fibra, que favorecen el equilibrio de la microbiota.
Constancia y equilibrio
Para obtener beneficios, el especialista recomendó incorporar estos alimentos de manera habitual.
“Un yogur por día es una cantidad razonable”, señaló.
Al mismo tiempo, advirtió que ningún alimento por sí solo puede compensar malos hábitos de alimentación o sedentarismo.
“La alimentación saludable, la actividad física y el consumo regular de alimentos fermentados son los que, en conjunto, contribuyen a mejorar la calidad de vida”, concluyó.
Fuente: Los Andes
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