La reestructurada Vicentin dio un nuevo paso en su estrategia de expansión al presentar una oferta por US$ 2,5 millones para adquirir los activos de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), la empresa láctea que se encuentra en quiebra y que durante años produjo algunas de las marcas más reconocidas de yogures, postres y flanes de SanCor, como Yogs y Shimy.
La propuesta contempla la compra de toda la unidad productiva y representa uno de los primeros movimientos corporativos de la agroexportadora desde que cambió de control tras concluir su proceso de reestructuración.
Una oferta por toda la operación
La propuesta presentada incluye:
- Las plantas industriales de Arenaza (Buenos Aires) y Córdoba.
- Los inmuebles e instalaciones.
- La maquinaria productiva.
- Las marcas comerciales de ARSA.
Vicentin explicó que, como principal acreedor de la empresa, la operación permitiría preservar el valor económico de los activos y dar continuidad a una compañía que llegó a ser uno de los principales jugadores del mercado argentino de yogures y postres.
El objetivo: volver a las góndolas
Aunque actualmente las marcas elaboradas por ARSA tienen una presencia muy limitada en los supermercados, continúan conservando un importante reconocimiento entre los consumidores.
El proyecto apunta a recuperar la producción de líneas tradicionales como Yogs, Shimy y otros productos vinculados históricamente a SanCor, buscando reposicionarlas en el mercado argentino.
Un vínculo que viene de años atrás
La relación entre Vicentin y ARSA no es nueva.
En 2016, Vicentin Family Group (VFG) adquirió a SanCor el negocio de yogures y postres por alrededor de US$ 100 millones.
Actualmente, VFG mantiene una participación minoritaria del 1% en la empresa, mientras que el 99% restante pertenece a South American Food Company.
Desde la agroexportadora sostienen que el prolongado concurso preventivo que atravesó Vicentin limitó durante años su capacidad para intervenir en el futuro de ARSA y consideran que ahora existen condiciones para asumir un papel activo en la continuidad del negocio.
Una planta con capacidad para crecer
Antes de la crisis, la planta de Arenaza tenía capacidad para elaborar alrededor de 42.000 toneladas anuales de yogures, postres, leches y quesos.
La eventual adquisición permitiría recuperar esa infraestructura industrial y aprovechar activos estratégicos dentro del negocio lácteo argentino.
ARSA, de la expansión a la quiebra
ARSA fue considerada durante años una de las empresas más valiosas vinculadas al grupo Vicentin.
Desde 2021 estuvo bajo la administración de la firma venezolana Maralac, luego de frustrarse distintos intentos de venta debido a restricciones judiciales derivadas de las causas abiertas contra la cerealera.
La compañía ingresó en una profunda crisis financiera durante 2023, solicitó concurso preventivo en 2024 y finalmente fue declarada en quiebra en noviembre de 2025.
La empresa atribuyó su deterioro a la caída del consumo, el aumento de los costos, la inflación, las dificultades para acceder a materias primas y el impacto de los programas de control de precios vigentes en ese período.
Una nueva etapa para Vicentin
Tras completar el proceso de cramdown y quedar bajo el control de Grassi S.A., Vicentin comenzó a normalizar sus operaciones industriales, recuperar acceso al financiamiento y reactivar sus plantas de procesamiento de granos.
La eventual compra de ARSA marcaría el regreso de la empresa al negocio de los productos lácteos elaborados y abriría una nueva etapa para marcas históricas que durante años ocuparon un lugar destacado en las góndolas argentinas.
Fuente: El Cronista
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