El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur abre un nuevo escenario para la lechería argentina: mayor competencia frente a uno de los principales bloques productores del mundo, pero también posibilidades de mejorar la inserción internacional mediante productos de mayor valor agregado.
La diferencia de escala es considerable.
Según explicó Guillermo Pérez Mazás, gerente comercial de Gloria Argentina, durante un encuentro organizado por el Círculo de Periodistas y Comunicadores Agropecuarios de Córdoba (CIPAG), la Unión Europea produce aproximadamente 14 veces más leche que Argentina.
Esa asimetría plantea un desafío para la industria nacional, aunque el proceso de apertura previsto para los principales productos lácteos será gradual y estará acompañado por cupos.
Para Pérez Mazás, la respuesta argentina no debería concentrarse en competir exclusivamente en productos de bajo margen. El camino pasa por mayor calidad, trazabilidad, infraestructura, innovación y desarrollo de ingredientes como proteínas y derivados del suero.
Europa produce 14 veces más leche que Argentina
La diferencia productiva constituye uno de los puntos centrales al analizar las consecuencias que podría tener una mayor integración comercial.
La Unión Europea reúne a algunos de los mayores productores y exportadores de lácteos del mundo y dispone de una estructura industrial considerablemente superior en volumen a la argentina.
Pérez Mazás dimensionó esa brecha señalando que la producción europea equivale aproximadamente a 14 veces la producción argentina de leche.
Pero eso no significa que ambos mercados queden expuestos inmediatamente a una apertura total.
De acuerdo con lo explicado durante el encuentro, el esquema contempla una desgravación gradual para quesos y leche en polvo hasta 2036, además de cupos para el intercambio entre los bloques.
Quesos y leche en polvo, dos productos clave
Dentro del sector lácteo, los productos que concentran buena parte de la atención son quesos y leche en polvo.
Según la información presentada durante la jornada, el acuerdo contempla un volumen de 30.000 toneladas para quesos y de 10.000 toneladas para leche en polvo.
La implementación gradual proporciona un período de adaptación para las industrias del Mercosur frente al ingreso de productos europeos y, al mismo tiempo, abre oportunidades para acceder a ese mercado en condiciones diferentes de las actuales.
El desafío estará en determinar qué productos argentinos pueden aprovechar mejor esas posibilidades.
“El desafío no es competir en commodities de bajo margen”
Para Pérez Mazás, la apertura debería impulsar un cambio en el perfil productivo y exportador de la industria argentina.
“El acuerdo representa una oportunidad concreta para elevar nuestros estándares de calidad y trazabilidad”, sostuvo.
Y planteó una definición sobre hacia dónde debería dirigirse la inversión: “El desafío de la industria nacional no es competir en commodities de bajo margen, sino destinar inversión a la infraestructura e innovación para colocar productos de mayor valor agregado, como derivados de suero y proteínas”.
La mirada resulta especialmente relevante en una industria donde la leche en polvo entera mantiene un peso importante dentro de las exportaciones.
Pasar de productos relativamente estandarizados hacia ingredientes, proteínas y especialidades permitiría competir en segmentos donde el precio por tonelada y la posibilidad de diferenciación pueden ser mayores.
El suero deja de ser un subproducto
Dentro de ese cambio aparecen los derivados del suero como uno de los campos con potencial.
La elaboración de quesos genera importantes volúmenes de suero que pueden transformarse mediante tecnología industrial en productos e ingredientes de mayor valor.
Proteínas de suero, concentrados y otros ingredientes funcionales tienen aplicaciones en nutrición deportiva, alimentos infantiles, formulaciones nutricionales y diferentes segmentos de la industria alimentaria.
Para una lechería que busca capturar más valor por cada litro procesado, aprovechar integralmente los componentes de la leche puede convertirse en una ventaja competitiva.
El acuerdo con Europa podría aumentar los incentivos para acelerar esas inversiones.
Más trazabilidad para acceder a mercados exigentes
La competencia tampoco pasará solamente por costos y escala.
Una mayor relación comercial con la Unión Europea exigiría profundizar estándares vinculados con calidad, trazabilidad y condiciones ambientales.
La capacidad de demostrar el origen de la leche, los procesos utilizados y las características del producto adquiere cada vez mayor importancia dentro del comercio internacional de alimentos.
Para Pérez Mazás, elevar esos estándares no debería observarse únicamente como una exigencia externa, sino como una oportunidad para mejorar el posicionamiento internacional de los lácteos argentinos.
El problema también está dentro de Argentina
El acuerdo comercial puede generar oportunidades, pero aprovecharlas dependerá de la competitividad interna.
Durante el encuentro, Ernesto Alejandro O’Connor, economista jefe de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), puso el foco sobre algunos de los problemas estructurales que enfrenta la agroindustria nacional.
Entre ellos mencionó presión tributaria, dificultades para acceder a financiamiento de largo plazo y elevados costos logísticos.
Estas variables pueden terminar siendo tan relevantes como los propios aranceles.
Una industria puede obtener mejores condiciones de acceso a un mercado, pero si sus costos internos son demasiado elevados, esa ventaja comercial pierde buena parte de su efecto.
Una oportunidad en un escenario geopolítico diferente
O’Connor también señaló que los cambios en el escenario geopolítico internacional volvieron a incrementar el interés europeo por América del Sur.
En ese contexto, una profundización de las relaciones comerciales puede abrir nuevas oportunidades para distintas cadenas agroindustriales.
La lechería argentina parte con algunas fortalezas, entre ellas disponibilidad de materia prima, capacidad industrial, experiencia exportadora y costos productivos competitivos en determinados sistemas.
Sin embargo, enfrenta a una Unión Europea con una escala productiva mucho mayor, industrias altamente desarrolladas y una fuerte presencia internacional en quesos, leche en polvo e ingredientes lácteos.
De exportar volumen a exportar valor
El desafío que plantea el acuerdo puede resumirse en una pregunta: ¿qué tipo de lechería argentina quiere competir en el mercado internacional de la próxima década?
Si la estrategia se concentra exclusivamente en aumentar toneladas de productos básicos, Argentina deberá enfrentar directamente a jugadores con enormes escalas productivas.
La alternativa planteada durante el encuentro es diferente: utilizar la apertura para impulsar más tecnología, trazabilidad, calidad y aprovechamiento de cada componente de la leche.
Eso supone avanzar desde el volumen hacia el valor agregado.
Proteínas, derivados del suero, ingredientes funcionales y productos diferenciados aparecen entre las posibilidades para construir esa estrategia.
El acuerdo UE-Mercosur presenta así dos caras para la lechería argentina: una mayor competencia frente a un bloque que produce 14 veces más leche y, al mismo tiempo, una oportunidad para acelerar la transformación hacia productos de mayor valor.
Fuente: Tardaguila
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