Un queso artesanal que puede alcanzar los 80 euros por kilo y que conserva una tradición centenaria en las montañas de Asturias enfrenta un futuro incierto. Se trata del Gamonéu del Puertu, una de las variedades queseras más singulares de España, cuya continuidad preocupa a los productores ante las dificultades para incorporar nuevos elaboradores.
Actualmente, según una denuncia recogida por Libertad Digital, solo quedan tres productores de Gamonéu del Puertu, mientras otros interesados llevan años intentando obtener las autorizaciones necesarias para elaborar este queso dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa.
Entre ellos se encuentran Francisco Wagner y Beatriz Rodríguez, una pareja de ganaderos que asegura llevar diez años buscando permisos para instalar una pequeña quesería artesanal en la montaña de Covadonga.
Su situación vuelve a poner sobre la mesa una discusión que trasciende el valor comercial del producto: cómo mantener vivas las producciones tradicionales en territorios protegidos.
Un queso que puede llegar a los 100 euros por kilo
El Gamonéu es uno de los quesos más reconocidos de Asturias y cuenta con Denominación de Origen Protegida (DOP).
Se elabora con leche cruda de vaca, oveja y cabra, siguiendo un proceso artesanal que incluye un ligero ahumado y una maduración en cuevas naturales.
La variedad Gamonéu del Puertu se produce durante los meses de verano en las zonas altas de los concejos de Cangas de Onís y Onís, dentro de los Picos de Europa.
Su elaboración está vinculada al aprovechamiento estacional de los pastos de montaña y al trabajo de los ganaderos que trasladan allí sus animales.
El resultado es un queso de sabor intenso, notas ahumadas, textura firme y características particulares que dependen tanto de la materia prima como del proceso de maduración.
Su escasez también se refleja en los precios.
Según la información publicada, en el último certamen de venta directa celebrado en Benia de Onís se comercializó a 55 euros por kilo.
En tiendas especializadas, algunas referencias rondan los 80 euros por kilo, mientras determinados establecimientos ofrecen piezas a precios cercanos a los 100 euros.
Estas cifras corresponden a distintas modalidades de comercialización y no representan un precio único para todos los productores.
Diez años intentando abrir una quesería
Francisco Wagner y Beatriz Rodríguez quieren elaborar Gamonéu del Puertu en la montaña de Covadonga.
Su proyecto contempla una pequeña instalación artesanal que cumpla las condiciones sanitarias necesarias para la elaboración del queso.
Sin embargo, según denuncian, llevan una década sin conseguir las autorizaciones que les permitan ponerla en funcionamiento.
Las dificultades aparecen por la intervención de distintas administraciones con competencias sobre el territorio.
Al tratarse de una actividad dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa, las instalaciones deben ajustarse tanto a los requisitos de elaboración alimentaria como a las normas de protección del espacio natural.
Wagner sostiene que la falta de coordinación entre los organismos competentes impide avanzar con el proyecto.
Durante estos años, la pareja asegura haber planteado distintas posibilidades para elaborar el producto sin construir una gran instalación industrial.
Las alternativas que no lograron avanzar
Entre las propuestas mencionadas por los productores se encuentran la adaptación de cabañas existentes, el aprovechamiento de antiguas queserías y la utilización de instalaciones móviles.
También plantearon la posibilidad de recuperar espacios que actualmente no tienen actividad.
Según su testimonio, ninguna de estas alternativas consiguió las autorizaciones necesarias.
La situación afecta no solamente a su iniciativa, sino también a otros ganaderos que podrían incorporarse a la elaboración del Gamonéu del Puertu.
La plataforma Asturias Ganadera sostiene que al menos tres nuevos productores estarían interesados en desarrollar esta actividad.
La organización cuestiona la falta de soluciones y reclama que las políticas de apoyo a los productos tradicionales se traduzcan en condiciones concretas para quienes buscan producirlos.
Hasta el momento, la información periodística disponible no incluye una respuesta detallada de las administraciones señaladas ni documentación que permita establecer las razones específicas de cada negativa.
Una tradición que depende de la ganadería de montaña
A diferencia de otras producciones industriales, el Gamonéu del Puertu está estrechamente vinculado a un territorio y a una forma particular de organización ganadera.
Su elaboración requiere aprovechar la leche obtenida durante la temporada en los puertos altos y mantener conocimientos transmitidos entre generaciones.
La producción artesanal forma parte de la identidad cultural y gastronómica de los Picos de Europa.
En este contexto, la disminución del número de elaboradores representa un riesgo para la continuidad de esa tradición.
La Denominación de Origen Protegida contribuye a preservar las características del producto y su vinculación territorial, pero no resuelve por sí sola los problemas relacionados con el acceso a las instalaciones y el relevo productivo.
El desafío de producir dentro de un parque nacional
La controversia también refleja la necesidad de compatibilizar la actividad ganadera tradicional con la conservación ambiental.
Los parques nacionales cuentan con regulaciones destinadas a proteger sus ecosistemas, por lo que las intervenciones y construcciones pueden estar sujetas a autorizaciones específicas.
Al mismo tiempo, determinadas actividades ganaderas forman parte de la historia y del paisaje de estos territorios.
Para los productores que reclaman permisos, el problema es encontrar una alternativa que permita cumplir los requisitos sanitarios y ambientales sin abandonar la elaboración tradicional.
El debate no pasa por eliminar los controles, sino por determinar si existen soluciones técnicas y administrativas compatibles con la conservación del entorno.
Tres productores y un futuro incierto
La situación del Gamonéu del Puertu se convirtió en una advertencia sobre la fragilidad de algunas producciones alimentarias de alto valor agregado.
A pesar de su reconocimiento comercial y de su precio, la continuidad de la variedad depende de un número muy reducido de elaboradores.
Los ganaderos que buscan incorporarse sostienen que existen alternativas para desarrollar la actividad, pero denuncian que los trámites y las autorizaciones siguen siendo un obstáculo.
Con apenas tres productores y nuevos proyectos que no consiguen avanzar, el futuro del Gamonéu del Puertu vuelve a abrir el debate sobre cómo proteger una tradición quesera sin impedir su continuidad productiva.
La respuesta de las administraciones y la posibilidad de habilitar nuevas instalaciones serán claves para conocer si esta elaboración artesanal logra sumar una nueva generación de productores.
Fuente: Libertad Digital
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