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8 Nov 2026
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8 Nov 2026
Un estudio publicado en The Lancet Planetary Health advierte que sustituir leche, yogur y queso por alternativas vegetales puede disminuir el aporte de yodo, calcio y vitaminas. Adolescentes y mujeres figuran entre los grupos más vulnerables.
Reemplazar los lácteos puede reducir cuatro nutrientes clave

Reemplazar leche, yogur y queso por alternativas vegetales puede reducir la ingesta de cuatro nutrientes esenciales, incluso cuando la sustitución es parcial. Así lo señala una investigación realizada en el Reino Unido y publicada en la revista científica The Lancet Planetary Health, que analizó cómo estos cambios alimentarios pueden afectar el aporte de yodo, calcio, riboflavina y vitamina B12.

El trabajo fue desarrollado por investigadores de las universidades de Surrey y Queen’s de Belfast, quienes utilizaron información alimentaria de más de 3.500 personas para evaluar distintos escenarios de reemplazo de productos lácteos.

Los resultados advierten sobre la importancia de considerar las diferencias nutricionales entre los alimentos de origen animal y sus alternativas vegetales, especialmente cuando estas últimas no están suficientemente enriquecidas.

Qué encontró el estudio sobre las bebidas vegetales

La investigación analizó la composición nutricional de 289 alternativas vegetales comercializadas en el Reino Unido: 146 bebidas, 76 productos similares al yogur y 67 sustitutos del queso.

A partir de esos datos y de los registros alimentarios de la población, los científicos desarrollaron modelos para estimar qué ocurriría si se reemplazara entre el 20% y el 100% del consumo habitual de lácteos.

Los escenarios mostraron una disminución de la ingesta de cuatro nutrientes:

  • Yodo: fundamental para la producción de hormonas tiroideas y el desarrollo neurológico.
  • Calcio: necesario para mantener los huesos y dientes, además de participar en funciones musculares y nerviosas.
  • Vitamina B12: interviene en la formación de glóbulos rojos y el funcionamiento del sistema nervioso.
  • Riboflavina o vitamina B2: participa en el metabolismo energético y otras funciones celulares.

El impacto más importante se observó en el yodo, un nutriente cuyo aporte alimentario depende especialmente de los productos lácteos en el Reino Unido.

El yodo, el nutriente que más preocupa

Uno de los resultados más relevantes apareció al analizar la alimentación de las adolescentes.

Cuando los investigadores simularon un reemplazo del 20% al 35% de los productos lácteos por alternativas vegetales, la proporción estimada de adolescentes de entre 14 y 18 años con ingesta insuficiente de yodo pasó del 54% al 65%.

Entre las mujeres de 19 a 49 años, el porcentaje aumentó del 32% al 42%.

En el escenario de sustitución total, las estimaciones indicaron que la ingesta insuficiente podría alcanzar al 80% de las adolescentes y al 72% de los varones adolescentes.

Se trata de porcentajes calculados mediante modelos nutricionales, no de diagnósticos clínicos de deficiencia.

La investigadora Sarah Bath, de la Universidad de Surrey, explicó que el Reino Unido presenta una situación particular porque no cuenta con una política general de yodación de la sal.

En ese contexto, la leche y sus derivados representan una fuente importante de este mineral.

Las alternativas fortificadas pueden cambiar los resultados

Uno de los aspectos centrales del estudio es que no todas las bebidas vegetales tienen la misma composición.

Algunas contienen calcio, vitaminas y otros nutrientes agregados durante su elaboración, mientras que otras presentan cantidades considerablemente menores.

Los investigadores observaron que la fortificación disponible actualmente en el mercado británico no alcanza para evitar todas las reducciones de ingesta previstas en sus simulaciones.

Sin embargo, también evaluaron qué sucedería si se establecieran políticas de enriquecimiento obligatorio.

La fortificación de los sustitutos vegetales con nutrientes esenciales permitió evitar las caídas generales de ingesta en los escenarios analizados.

Aun así, el yodo continuó siendo un desafío: con esa estrategia, el 59% de las adolescentes mantendría una ingesta estimada insuficiente.

La combinación de fortificación de productos vegetales y pan enriquecido con yodo presentó los mejores resultados entre las alternativas evaluadas.

Por lo tanto, el estudio no concluye que las bebidas vegetales sean necesariamente inadecuadas, sino que su composición y las fuentes nutricionales complementarias resultan fundamentales.

Por qué la leche no siempre puede reemplazarse directamente

La leche de vaca aporta naturalmente proteínas y diferentes micronutrientes.

Las bebidas elaboradas con soja, avena, almendras o arroz pueden tener características muy diferentes según su ingrediente principal, su formulación y los nutrientes añadidos.

Por eso, reemplazar un vaso de leche por uno de bebida vegetal no significa necesariamente obtener el mismo aporte nutricional.

El estudio refuerza la necesidad de revisar las etiquetas y no considerar equivalentes a todos los productos por el hecho de tener una apariencia o un uso similar.

Los investigadores destacan especialmente la importancia de asegurar una ingesta adecuada de nutrientes durante etapas de mayor demanda, como el crecimiento y el embarazo.

Qué significa para los consumidores

La investigación no plantea que todas las personas deban consumir leche de vaca ni que una alimentación basada en productos vegetales sea necesariamente deficiente.

Su conclusión es que, cuando se reducen o eliminan los lácteos, es necesario prestar atención a los nutrientes que dejan de incorporarse a través de esos alimentos.

En el caso de las bebidas vegetales, resulta conveniente comprobar si contienen calcio, vitamina B12, riboflavina y yodo, además de considerar el aporte del resto de la alimentación.

También debe tenerse presente que las recomendaciones pueden variar entre países, especialmente por las diferencias en las políticas de fortificación y en los hábitos alimentarios.

Los resultados obtenidos para el Reino Unido no pueden trasladarse automáticamente a Argentina u otros mercados.

Una advertencia para el futuro de la alimentación

El crecimiento de las alternativas vegetales responde a distintos factores, entre ellos las preferencias de consumo, las necesidades alimentarias y la preocupación por el impacto ambiental de la producción de alimentos.

Los investigadores consideran que las políticas nutricionales deben acompañar esa transformación para evitar que los cambios de dieta generen nuevas brechas en el aporte de micronutrientes.

En ese sentido, proponen mejorar las estrategias de fortificación y garantizar que los consumidores dispongan de información clara sobre la composición de los productos.

La principal conclusión es que sustituir lácteos por alternativas vegetales no asegura automáticamente un aporte nutricional equivalente.

El resultado depende de los nutrientes presentes en cada producto, de su enriquecimiento y del conjunto de la alimentación. Para los científicos, el desafío es compatibilizar las nuevas tendencias de consumo con una nutrición adecuada en todas las etapas de la vida.

Fuente: Infobae

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