Chile cuenta con una extensa tradición de programas públicos vinculados con la alimentación infantil, pero el consumo cotidiano de lácteos todavía se mantiene por debajo de las recomendaciones nutricionales.
Según el Dr. Samuel Durán Agüero, director del Comité Científico de Lácteos del Consorcio Lechero, menos del 10% de la población chilena consume las tres porciones diarias recomendadas.
El especialista planteó el tema durante una entrevista realizada con motivo del Día Mundial de la Leche Escolar y puso especial énfasis en la necesidad de mejorar la educación alimentaria.
Tres porciones por día, pero pocos llegan
Las Guías Alimentarias chilenas recomiendan consumir tres porciones de lácteos diariamente.
Como referencia, una porción puede corresponder a una taza de leche, un yogur o una porción de queso, aunque la equivalencia concreta depende del producto.
Durán señaló que, pese a esa recomendación, menos del 10% de los chilenos alcanza la cantidad sugerida.
El dato plantea un desafío para la cadena láctea, no solamente en términos comerciales, sino también de información y construcción de hábitos alimentarios.
El programa escolar llega a 1,8 millones de estudiantes
Uno de los puntos destacados por el especialista fue el alcance del Programa de Alimentación Escolar.
Según Durán, alrededor de 1,8 millones de estudiantes reciben alimentación a través de este sistema, que puede incluir leche, yogur o queso en diferentes preparaciones.
El nutricionista vinculó este tipo de políticas con la larga historia de Chile en el uso de alimentos lácteos dentro de programas de nutrición infantil.
Para el sector, la escuela aparece así como uno de los principales espacios para sostener el contacto de niños y adolescentes con estos productos.
La lactosa, una barrera que muchas veces se autodiagnostica
Durán también puso el foco en la intolerancia a la lactosa, que identifica como una de las razones por las cuales algunas personas abandonan el consumo de lácteos.
El especialista advirtió sobre el autodiagnóstico realizado a partir de información encontrada en internet y sostuvo que existen diferentes alternativas antes de eliminar por completo la categoría.
El yogur suele contener menos lactosa que la leche, porque parte de ese azúcar es metabolizado durante la fermentación.
Además, muchos quesos maduros presentan cantidades muy reducidas de lactosa y el mercado ofrece también leche y otros productos deslactosados.
La tolerancia, sin embargo, varía entre personas y productos.
¿Los lácteos hacen subir de peso?
Otra de las creencias abordadas fue la relación entre consumo de lácteos y aumento de peso.
Durán señaló que investigaciones analizadas por el Comité Científico de Lácteos no encontraron que su consumo implique necesariamente una mayor ganancia de peso.
Ese tipo de resultados debe interpretarse dentro del conjunto de la dieta: ningún alimento aislado determina por sí solo el peso corporal, que depende del balance energético, las cantidades consumidas, el nivel de actividad física y otros factores.
Proteína, calcio y otros micronutrientes
La leche, el yogur y los quesos pueden aportar proteínas de alto valor biológico, calcio, fósforo y otros micronutrientes, aunque la composición cambia según el alimento.
Durán señaló que tres porciones diarias pueden aportar aproximadamente entre 20% y 30% de los requerimientos proteicos, dependiendo de la edad, el producto y la cantidad consumida.
También destacó el aporte de yodo y el papel de productos fortificados con vitamina D.
En este punto es importante diferenciar: la cantidad de vitamina D depende de si el alimento fue efectivamente fortificado, por lo que no todos los lácteos contienen necesariamente niveles relevantes de ese micronutriente.
Lácteos y enfermedades crónicas: qué puede decir la evidencia
El especialista mencionó investigaciones internacionales que encontraron asociaciones entre el consumo habitual de lácteos y determinados indicadores de salud metabólica.
Sin embargo, esos resultados no significan que consumir leche, queso o yogur por sí solo prevenga enfermedades como obesidad, diabetes tipo 2 o hipertensión.
Los estudios nutricionales deben interpretarse teniendo en cuenta el patrón alimentario completo, estilo de vida, edad, nivel de actividad física y otros factores.
Para la industria, de todos modos, el creciente interés por proteínas, calcio y alimentos nutricionalmente densos vuelve a colocar a los lácteos dentro de la discusión sobre alimentación saludable.
El desafío también es mantener el consumo después de la escuela
El dato de menos del 10% deja otra pregunta para la cadena láctea chilena: qué ocurre cuando los niños dejan los programas escolares y deben construir sus propias decisiones de consumo.
La escuela puede garantizar acceso durante una etapa de la vida, pero mantener el hábito depende posteriormente de precio, disponibilidad, información, preferencias y cambios culturales.
Para el Consorcio Lechero, fortalecer la educación nutricional aparece así como una de las herramientas para cerrar la distancia entre las recomendaciones y el consumo real.
Fuente: Radio Sago, con declaraciones del Dr. Samuel Durán Agüero, director del Comité Científico de Lácteos del Consorcio Lechero.
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