La ganadería colombiana quiere transformar sus avances en producción sostenible en una herramienta para abrir nuevos mercados a la leche y los productos lácteos.
José Félix Lafaurie, presidente ejecutivo de Fedegán, llevó ese mensaje al Sommet de l’Élevage 2026, realizado en Clermont-Ferrand, Francia, donde presentó la experiencia del país con sistemas silvopastoriles y otros modelos de producción ganadera.
El objetivo declarado va más allá de mostrar las transformaciones realizadas en las fincas.
“Queremos que nuestra carne, leche y derivados lácteos, 100 % sostenibles, lleguen a Europa”, afirmó Lafaurie.
La sostenibilidad entra en la estrategia exportadora
Fedegán busca posicionar los cambios productivos realizados en establecimientos ganaderos como un atributo capaz de diferenciar los alimentos colombianos en mercados internacionales.
Entre esas herramientas aparecen los sistemas silvopastoriles, que integran pasturas, árboles y otros componentes vegetales dentro de las explotaciones ganaderas.
La estrategia pretende combinar producción con variables ambientales y sociales, y utilizar esa transformación como parte de la identidad comercial de la carne y la leche colombianas.
Para el gremio, la siguiente etapa es lograr que esos atributos sean reconocidos por compradores externos.
Europa aparece como el gran objetivo
La participación en Francia tuvo una dimensión claramente comercial.
Fedegán quiere que la experiencia desarrollada en Colombia pueda respaldar en el futuro el ingreso de leche, derivados lácteos y productos cárnicos a consumidores europeos.
Colombia ya mantiene un acuerdo comercial con la Unión Europea, aplicado provisionalmente desde agosto de 2013. Pero disponer de un acuerdo comercial no significa que cualquier producto de origen animal pueda ingresar automáticamente al bloque.
Para leche y lácteos, la Unión Europea exige el cumplimiento de condiciones sanitarias específicas, entre ellas autorización del país para la categoría correspondiente, establecimientos habilitados, controles de residuos, trazabilidad y certificados oficiales.
Desde septiembre de 2026, además, se aplican nuevas exigencias europeas vinculadas al uso de determinados antimicrobianos en animales y productos de origen animal importados.
Sostenibilidad sola no alcanza para exportar
Ese punto marca una diferencia importante.
El argumento ambiental puede ayudar a construir valor comercial, pero no reemplaza los requisitos sanitarios, veterinarios y regulatorios que exige el mercado europeo.
La UE establece que los productos de origen animal deben proceder de países y establecimientos habilitados para la categoría correspondiente y superar controles en los puestos fronterizos.
Por lo tanto, la estrategia colombiana necesitará combinar dos caminos: demostrar atributos de sostenibilidad y avanzar en las condiciones sanitarias y comerciales necesarias para cada producto que pretenda exportarse.
Colombia tiene 29,3 millones de bovinos
Durante su presentación, Fedegán destacó también el peso de la ganadería dentro de la economía colombiana.
Según los datos expuestos por Lafaurie, el país cuenta con 29,3 millones de bovinos y la actividad genera alrededor de 1,09 millones de empleos directos.
El gremio ubica a Colombia como el decimotercer país del mundo por inventario bovino, quinto de América y cuarto de América Latina.
Pero la apuesta que llevó a Francia no estuvo centrada solamente en la escala.
La intención fue mostrar cómo se produce y qué transformaciones pueden convertirse en un diferencial frente a compradores que incorporan requisitos ambientales, trazabilidad y origen en sus decisiones.
La leche busca construir un atributo de origen
Para la cadena láctea, el planteo abre una oportunidad distinta a competir exclusivamente por precio.
La sostenibilidad, los sistemas silvopastoriles y la trazabilidad pueden convertirse en herramientas de diferenciación si logran ser verificables y reconocidas por los mercados.
Eso puede resultar particularmente relevante en segmentos donde el comprador está dispuesto a valorar características del sistema productivo además de la composición del alimento.
La cuestión será transformar esas prácticas en protocolos, métricas y certificaciones capaces de acompañar comercialmente a la leche y sus derivados.
Del establecimiento al consumidor europeo
El mensaje presentado por Fedegán en Francia intenta unir dos extremos de la cadena.
En el origen están los productores que incorporan nuevas prácticas de manejo.
En el otro extremo aparece un mercado europeo con altas exigencias sanitarias, ambientales y de trazabilidad.
Entre ambos existe todavía un camino regulatorio y comercial que recorrer.
El Sommet de l’Élevage funcionó como vitrina para mostrar la experiencia colombiana, pero el verdadero desafío será conseguir que esos atributos se traduzcan en acceso efectivo, compradores y negocios concretos para leche y derivados.
Europa como próximo desafío de la lechería colombiana
La intención de Fedegán se suma a una agenda en la que Colombia busca elevar productividad, ampliar mercados y agregar valor a su producción ganadera.
La sostenibilidad aparece ahora como una posible carta comercial.
Pero la oportunidad estará en demostrarla con datos y convertirla en un atributo compatible con los estrictos requisitos del mercado europeo.
Por ahora, la declaración de Lafaurie marca la aspiración: que la leche y los lácteos colombianos dejen de ser solamente una producción orientada principalmente al mercado regional y comiencen a buscar espacio en Europa.
Fuente principal: Contexto Ganadero, sobre la participación de Fedegán en Sommet de l’Élevage 2026. Requisitos de acceso al mercado contrastados con información oficial de la Comisión Europea.
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