Una historia con origen milenario
Aunque hoy lo asociamos con la modernidad, el origen del helado se remonta a miles de años atrás. Las civilizaciones antiguas, desde los chinos que mezclaban nieve con miel y frutas, hasta los romanos que enviaban corredores a las montañas por hielo, sentaron las bases de lo que hoy conocemos. Sin embargo, fue en Italia donde se perfeccionó la técnica del “gelato”, que luego los inmigrantes trajeron a Argentina, fusionándola con la calidad de los lácteos locales.
Argentina: El podio del consumo mundial
Argentina no solo produce helado de alta calidad, sino que sus ciudadanos se encuentran entre los mayores consumidores del mundo. Según datos de la Asociación de Fabricantes de Helados Artesanales y Afines (AFADHYA):
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Consumo anual: Se estima un promedio de 10 kilogramos por persona al año.
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Desestacionalización: A diferencia de otros países, en Argentina el helado se consume durante todo el año, no solo en verano. El hábito del “delivery” nocturno ha consolidado esta tendencia.
Calidad artesanal: El país destaca por mantener una proporción muy alta de heladerías artesanales frente a las cadenas industriales, priorizando materias primas naturales como leche fresca y crema.
El ranking de los sabores favoritos
A pesar de la constante innovación con sabores exóticos (como pimienta, lavanda o vinos), el paladar argentino es fiel a sus clásicos. El ranking de 2026 mantiene la tendencia histórica:
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Dulce de Leche: En todas sus variantes (granizado, con brownie, natural). Es el rey absoluto.
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Chocolate: Especialmente el chocolate con almendras y el chocolate amargo.
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Frutilla a la crema: El líder indiscutido entre los sabores frutales.
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Tramontana: Una combinación muy local de crema americana, dulce de leche y galletitas bañadas.
Impacto en la industria láctea
El sector heladero es un dinamizador clave para la industria láctea argentina. Las heladerías artesanales demandan volúmenes significativos de leche fluida, crema de leche y leche en polvo de alta calidad, lo que obliga a los tambos proveedores a mantener estándares de higiene y composición química muy rigurosos para asegurar la textura y el “overrun” (aire incorporado) adecuado del producto final.
Fuente: El Marplatense






