Perú avanza en una estrategia clave para asegurar el suministro de lácteos en su sistema de alimentación escolar. El Programa de Alimentación Escolar (PAE) articuló con las principales empresas del sector para garantizar el abastecimiento de leche en colegios públicos durante el ciclo 2026.
El objetivo es claro: evitar faltantes, mejorar la planificación y asegurar la calidad nutricional de los productos destinados a millones de estudiantes.
Coordinación público-privada para asegurar volumen
En una mesa de trabajo con actores clave de la industria —entre ellos Nestlé, Grupo Gloria, Laive y Piamonte— se definieron mecanismos de coordinación para anticipar la demanda y ajustar la oferta productiva.
El programa oficializará proyecciones mensuales de consumo, mientras que las empresas deberán informar su capacidad de producción y disponibilidad de leche evaporada y enriquecida.
Este punto es central: ordenar la demanda para evitar cuellos de botella en el abastecimiento.
Más de 4 millones de alumnos dependen del sistema
El impacto del programa es masivo. El PAE cubre a más de 4,1 millones de estudiantes en más de 67.000 escuelas públicas, lo que lo convierte en uno de los principales canales de demanda institucional de lácteos en el país.
Esto transforma al Estado en un actor clave dentro del mercado lácteo peruano, con capacidad de influir directamente en volúmenes, precios y planificación productiva.
Leche como eje nutricional
Dentro del esquema alimentario, la leche —principalmente evaporada y enriquecida— ocupa un rol estratégico por su aporte nutricional.
Por eso, uno de los focos de la coordinación es asegurar no solo volumen, sino también estándares de calidad y cumplimiento de los requerimientos nutricionales.
Más que logística: estabilidad para la industria
Más allá del abastecimiento escolar, el acuerdo tiene implicancias más amplias para el sector lácteo:
- brinda previsibilidad de demanda
- permite planificar producción
- reduce riesgos de desabastecimiento
En un contexto regional donde muchos países enfrentan volatilidad en precios y consumo, este tipo de esquemas aporta estabilidad tanto al Estado como a la industria.
Un modelo que gana peso en la región
La articulación entre Estado e industria no es un caso aislado. Cada vez más países impulsan programas de alimentación escolar como herramienta para:
- fortalecer la seguridad alimentaria
- sostener la producción local
- garantizar mercados internos
En ese marco, Perú se posiciona con un modelo donde el Estado no solo compra, sino que coordina activamente la cadena.
Perú no solo busca abastecer escuelas:
ordena la demanda y le da previsibilidad a la industria láctea.
En un contexto global de incertidumbre, el mercado institucional aparece como un ancla para el sector.
Fuente: Andina






