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8 Abr 2026
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8 Abr 2026
China alcanza niveles históricos de autosuficiencia láctea del 85%, impulsada por megatambos, lo que reduce drásticamente sus importaciones de leche en polvo en 2026.
China fortalece su producción láctea

El giro estructural del mercado lácteo en China

China ha consolidado un cambio estratégico en su sector lácteo, logrando niveles de autosuficiencia que alcanzaron el 85% al cierre de 2025. Este avance estructural se debe principalmente al rol de las megagranjas, que ya representan más del 68% de la producción total del gigante asiático. En 2025, el país produjo 40,9 millones de toneladas de leche de vaca, lo que supone un incremento del 0,28% respecto al año anterior, fortaleciendo su capacidad interna y reduciendo la dependencia de suministros básicos del exterior.

Esta mayor disponibilidad de leche cruda nacional ha ejercido una fuerte presión a la baja sobre los precios internos, restando competitividad a los productos importados. Durante el primer bimestre de 2026, las importaciones de leche en polvo descremada cayeron un 37,5%, mientras que las de leche en polvo entera descendieron un 26%. Este fenómeno refleja cómo la industria china está priorizando el procesamiento de su propia materia prima, lo que ha afectado especialmente a proveedores históricos como Nueva Zelanda, que enfrenta una desaceleración en la demanda de sus commodities.

Sin embargo, el mercado chino muestra una evolución hacia productos de mayor valor agregado y consumo selectivo. A pesar de la caída en las leches en polvo, las importaciones de quesos crecieron un 30,8% y las de yogur un 17,7% en los dos primeros meses de 2026. Este cambio en el patrón de consumo beneficia a los flujos procedentes de la Unión Europea y Oceanía, evidenciando que, aunque China busca la autosuficiencia en materias primas, sigue demandando productos procesados y especializados que su industria aún no cubre totalmente.

Para los exportadores globales, como los de Uruguay y Nueva Zelanda, el nuevo escenario chino plantea desafíos significativos. Uruguay, por ejemplo, ha diversificado sus exportaciones lácteas hacia mercados en crecimiento como Argelia, Brasil y varios países africanos (Nigeria, Egipto, Mauritania), ante la estabilidad de las compras chinas. La adaptación a una demanda más selectiva y técnica será crucial para mantener la presencia en un mercado donde China ya no necesita importar volúmenes masivos de leche básica para satisfacer a su población.

El panorama global se completa con tensiones logísticas, como las dificultades en Oriente Medio, que encarecen el transporte hacia mercados alternativos. Mientras China reduce su dependencia de las materias primas lácteas, los países exportadores deben reorientar sus estrategias hacia la especialización y la búsqueda de nuevos nichos geográficos. La lección de 2026 es clara: el gigante asiático ha pasado de ser un comprador masivo de excedentes a un productor robusto que solo importa aquello que aporta un valor diferencial o tecnológico.

Fuente: Todo El Campo

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