La Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) ha endurecido su postura ante la falta de avances en las mesas de negociación. El sindicato denuncia que las cámaras empresariales mantienen una actitud “intransigente” que impide cerrar los acuerdos correspondientes al sector industrial y a la distribución de productos lácteos.
La federación señala que, mientras las empresas reportan niveles sostenidos de exportación y actividad, los salarios de los trabajadores han quedado rezagados, afectando directamente el poder de compra del personal de planta y de los repartidores.
Los puntos críticos de la exigencia
El reclamo de la FTIL se centra en tres pilares que consideran innegociables para destrabar el conflicto:
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Ajuste por inflación y recuperación: Exigen que el nuevo convenio incluya una cláusula de ajuste que proteja el salario frente a la inflación, además de un cronograma claro de recuperación por lo perdido en años anteriores.
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Sector Distribución: Existe una preocupación especial por los trabajadores de la logística y distribución, quienes enfrentan condiciones de trabajo intensas y cuya pauta salarial sigue sin definirse, lo que podría afectar el abastecimiento de comercios minoristas.
Cláusulas de Salvaguarda: El sindicato rechaza la imposición de condiciones que limiten su derecho a la movilización ante eventuales incumplimientos de las empresas.
Riesgo de desabastecimiento y medidas
La FTIL ha advertido que, de no concretarse una reunión con propuestas tangibles en los próximos días, se activarán medidas gremiales de alcance nacional:
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Paros parciales: Afectarían el normal funcionamiento de las líneas de envasado y expedición.
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Corte de horas extras: Lo que ralentizaría la logística de distribución de productos frescos (leche fluida, yogures y quesos de corta vida).
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Impacto en el consumo: Si el conflicto escala al área de distribución, los puntos de venta podrían experimentar faltantes de productos básicos en las góndolas.
El rol de la industria y el Gobierno
Desde el sector empresarial se argumenta que los costos operativos y la volatilidad de los precios internacionales exigen cautela en los compromisos salariales a largo plazo. Por su parte, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) intenta mediar para evitar que el conflicto se traslade a la población, dada la sensibilidad de los productos lácteos en la canasta básica uruguaya.
Fuente: Caras y Caretas






