Entiende las causas de la intolerancia a la lactosa y descubre alternativas para seguir disfrutando de sus beneficios nutricionales.
Muchas personas experimentan inflamación, gases, pesadez o reflujo al consumir leche, pero esto no implica necesariamente que deban eliminarla de su dieta. La causa principal suele ser la intolerancia a la lactosa, un azúcar natural de la leche que el cuerpo tiene dificultades para digerir cuando disminuye la producción de la enzima lactasa. Al llegar al colon, la lactosa no digerida es fermentada por la microbiota, generando las molestias digestivas.
La experta en alimentos Mariana Zapien destaca que la leche sigue siendo una fuente esencial de proteínas de alta calidad, calcio y otros nutrientes que fortalecen la salud ósea. Para continuar consumiéndola sin malestares, existen alternativas tecnológicas en el mercado:
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Leche deslactosada tradicional: Se le añade la enzima lactasa para descomponer la lactosa en glucosa y galactosa, lo que le confiere un sabor más dulce y reduce la carga de lactosa.
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Leche mediante ultrafiltración: Este método utiliza membranas microscópicas que filtran la lactosa molecularmente. Este proceso permite obtener un producto con 0% de lactosa sin alterar su dulzor natural, concentrando además una mayor cantidad de proteína y calcio.
La recomendación clave es identificar qué tipo de producto se adapta mejor al sistema digestivo individual. Conocer estas opciones permite aprovechar los beneficios nutricionales de la leche evitando los síntomas de inflamación, sin necesidad de renunciar a su consumo.
Fuente: El Diario NY






