Seis establecimientos ganaderos vinculados con la cadena láctea de Caldas, Colombia, avanzaron en la incorporación de estándares ambientales como parte de una estrategia para diferenciar su producción y mejorar su posicionamiento comercial.
La iniciativa fue impulsada por el Clúster Lácteo de la Cámara de Comercio de Manizales por Caldas (CCMPC), que durante el semestre acompañó a las unidades productivas en el proceso de implementación requerido para obtener el Sello Ambiental Colombiano NTC 6550.
El proyecto contó además con la participación de FUNDAGAN y FEDEGÁN-FNG.
Seis establecimientos recibieron la certificación
Los predios certificados son Buenos Aires, de Sucesores Agrícolas S.A.S.; Hacienda La Pradera, de Porcícola La Pradera S.A.; La Alpujarra, de Inversiones La María y Cía. S. en S.A.S.; La Bonita, de Juan Martín Giraldo; La Florida JC, de Álvaro Castaño; y La Ruidosa, vinculada a San Origen y propiedad de Alberto Hoyos.
Según la Cámara de Comercio, el proceso evaluó prácticas vinculadas con el manejo productivo y ambiental de los establecimientos.
La intención es que la certificación no quede solamente como una herramienta de cumplimiento, sino que pueda convertirse en un atributo para diferenciar la leche producida.
Sostenibilidad como herramienta de competitividad
Jenny Milena Villada, coordinadora del Clúster Lácteo de la CCMPC, explicó que durante el semestre se trabajó específicamente en la implementación y certificación ambiental.
Para la entidad, avanzar en estos estándares puede mejorar la competitividad de productores y empresas lácteas, especialmente frente a mercados que comienzan a exigir mayor información sobre el origen y las condiciones en que se producen los alimentos.
El proyecto también incorpora aspectos vinculados con uso eficiente de recursos naturales y bienestar animal.
Sin embargo, la información difundida no detalla todavía indicadores productivos o ambientales que permitan cuantificar el impacto de las medidas implementadas.
De la finca al producto con valor agregado
Uno de los puntos que destaca la iniciativa es la posibilidad de conectar las mejoras realizadas en la producción primaria con nuevos productos y mercados.
Dentro de esa estrategia aparece la leche A2A2 y sus derivados, una categoría que algunos establecimientos vienen explorando como alternativa de diferenciación.
El planteo del Clúster Lácteo es que la certificación ambiental pueda formar parte de una propuesta más amplia de valor agregado, junto con trazabilidad, calidad y características específicas de la materia prima.
La articulación como modelo para la cadena láctea
La experiencia de Caldas reúne a productores, instituciones sectoriales y organismos vinculados con la ganadería.
Para la CCMPC, esa articulación permite acompañar a establecimientos que individualmente podrían encontrar mayores dificultades para atravesar procesos de implementación y certificación.
La estrategia muestra además cómo la sostenibilidad comienza a incorporarse dentro de la agenda de la producción lechera colombiana, no solamente como una cuestión ambiental sino también como posible herramienta de posicionamiento.
Certificar para abrir nuevas oportunidades
El paso siguiente será comprobar si estos estándares logran traducirse efectivamente en mejores oportunidades comerciales o un mayor valor para la leche producida.
Por ahora, los seis establecimientos certificados representan una experiencia concreta dentro del Clúster Lácteo de Caldas.
La apuesta es que la producción primaria pueda sumar atributos ambientales y de diferenciación para competir en un mercado donde cada vez pesan más el origen, la trazabilidad y las prácticas utilizadas dentro de la finca.
Fuente: Cámara de Comercio de Manizales por Caldas.
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