La industria quesera de Panamá puso el foco sobre dos problemas que, según sus representantes, empiezan a comprometer el futuro de la cadena: el crecimiento de las importaciones de productos terminados y la comercialización de quesos elaborados fuera de los circuitos formales.
La preocupación resulta especialmente relevante para la producción de leche Grado C, una categoría estrechamente ligada a las queserías nacionales.
El Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) confirmó recientemente que alrededor del 85% de las fincas lecheras activas del país corresponde a productores de leche Grado C, en su mayoría pequeños y medianos establecimientos rurales. También indicó que las empresas agrupadas en la Asociación de Procesadores de Quesos y Lácteos de Panamá (Aproquelpa) compran aproximadamente 80% de esa producción.
Más de 65 millones de litros pasan por las queserías
Emilio Ho Chang, presidente de Aproquelpa para el período 2026-2028, aseguró que las empresas del gremio procesan más de 65 millones de litros de leche panameña por año.
Según los datos presentados por la organización, esa materia prima proviene mayoritariamente de pequeñas y medianas explotaciones ubicadas en provincias centrales y zonas rurales de difícil acceso.
El sector estima que su actividad se relaciona directamente con unos 2.500 productores y sostiene económicamente a más de 15.000 familias.
Esas cifras corresponden a Aproquelpa y muestran por qué cualquier reducción en la demanda de queso nacional puede terminar trasladándose hacia el primer eslabón de la cadena.
El queso importado compite por el mismo mercado
Uno de los principales reclamos del sector es el crecimiento de las importaciones de productos lácteos terminados.
Aproquelpa sostiene que ese proceso habría sustituido el equivalente a más de 30 millones de litros de leche Grado C nacional.
La fuente no presenta el cálculo detallado que permite llegar a esa equivalencia, por lo que el dato debe entenderse como una estimación sectorial y no como una medición oficial independiente.
La presión comercial, sin embargo, no es solamente una percepción de las empresas.
En enero, el Ministerio de Comercio e Industrias de Panamá informó que había comenzado a monitorear 39 incisos arancelarios de productos agropecuarios sensibles procedentes de Estados Unidos, entre ellos mozzarella, cheddar, leche en polvo y otros lácteos.
Panamá ya activó una salvaguardia para algunos quesos
El 6 de enero de 2026, Panamá activó el Mecanismo Especial de Salvaguardia Agrícola para determinados quesos estadounidenses, incluida mozzarella, luego de que las importaciones alcanzaran el volumen de activación previsto en el Tratado de Promoción Comercial entre ambos países.
El instrumento permite aplicar temporalmente un derecho adicional cuando las importaciones de determinados productos sensibles superan los niveles establecidos.
Esto significa que la apertura comercial no implica que todos los lácteos extranjeros ingresen actualmente bajo exactamente las mismas condiciones.
El país continúa administrando contingentes y mecanismos específicos para distintos productos lácteos durante 2026.
El otro problema: el queso fuera del circuito formal
La segunda preocupación de Aproquelpa es el crecimiento de lo que el gremio denomina “queso clandestino”.
Ho Chang sostiene que estas elaboraciones generan competencia desleal para las plantas que cumplen con requisitos sanitarios, tributarios y de procesamiento.
También advirtió sobre posibles riesgos sanitarios cuando los productos se elaboran o comercializan sin los controles correspondientes.
En este punto conviene mantener la distinción: la fuente no cuantifica cuánto queso informal se vende en Panamá, qué participación tiene en el mercado ni cuántos casos sanitarios se han detectado.
Por eso, puede hablarse de una preocupación planteada por la industria, pero no de un volumen comprobado de mercado clandestino.
La leche Grado C queda en el centro de la discusión
El problema comercial tiene una particularidad: las queserías representan uno de los principales destinos para esta materia prima.
Si disminuye la elaboración nacional de quesos, puede reducirse también la capacidad de absorción de leche proveniente de pequeñas explotaciones.
La propia información oficial muestra la importancia de este vínculo.
Durante la toma de posesión de la nueva conducción de Aproquelpa, el MIDA destacó que 85% de las fincas lecheras activas del país pertenece al segmento de leche Grado C, mientras el gremio procesador compra alrededor del 80% de la producción de esa categoría.
Así, la discusión sobre importaciones deja de ser solamente una cuestión industrial y pasa directamente al terreno de la producción primaria.
El Gobierno promete trabajar con la cadena
El ministro de Desarrollo Agropecuario, Roberto Linares, planteó durante el encuentro con Aproquelpa la necesidad de una mayor coordinación entre productores, procesadores, instituciones públicas y otros actores de la cadena.
El MIDA señaló que busca fortalecer la producción nacional, mejorar competitividad y apoyar iniciativas relacionadas con productividad, calidad y comercialización.
La posición coincide parcialmente con el pedido de las procesadoras, que reclaman intervenir antes de que los problemas de mercado terminen transformándose en nuevas salidas de productores.
El Estado también compra quesos nacionales
Otro instrumento mencionado por el sector es la participación del Instituto de Mercadeo Agropecuario.
Según su director, Nilo Murillo, durante 2026 el organismo destinó alrededor de US$2 millones a compras de productos lácteos, entre ellos quesos blancos y amarillos destinados a ferias de comercialización.
Para las procesadoras, este tipo de compras adquiere especial importancia en momentos de alta producción de leche, cuando la industria necesita absorber mayores volúmenes de materia prima.
La discusión ya no es solamente cuánto queso se produce
Panamá cuenta con una industria capaz de transformar leche nacional y desarrollar diferentes variedades de queso, pero el desafío está ahora en preservar espacio para esos productos dentro del propio mercado.
La ecuación enfrenta tres variables: producción local, importaciones y formalidad sanitaria y comercial.
Para Aproquelpa, el riesgo es que una menor participación del queso elaborado en el país termine reduciendo la compra de leche a miles de pequeños productores.
Con más de 65 millones de litros procesados anualmente por las empresas del gremio y una dependencia elevada de la leche Grado C, el futuro de la industria quesera está cada vez más conectado con la capacidad de Panamá para equilibrar apertura comercial, controles sanitarios y competitividad interna.
Fuente principal: Capital Financiero, con declaraciones de Aproquelpa y autoridades panameñas. Datos institucionales y medidas comerciales contrastados con MIDA y MICI.
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