La posible incorporación de Costa Rica al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) volvió a generar tensión dentro de la cadena láctea.
La Cámara Nacional de Productores de Leche cuestionó las afirmaciones de la ministra de Comercio Exterior, Indiana Trejos, quien sostiene que el proceso de negociación fue abierto, transparente y contó con consultas a los sectores productivos.
Ivannia Quesada, presidenta de la organización, aseguró en cambio que las inquietudes y propuestas planteadas por los productores no fueron incorporadas y señaló que todavía existe incertidumbre sobre las condiciones que deberá enfrentar el sector.
La discusión llega cuando el proceso ya se encuentra avanzado.
Los miembros del CPTPP y Costa Rica anunciaron en mayo la conclusión sustantiva de las negociaciones, lo que significa que los principales elementos de acceso a mercados y compromisos quedaron acordados. Falta terminar el protocolo de incorporación, completar su revisión legal, firmarlo y someterlo posteriormente al trámite legislativo costarricense.
La Cámara dice que no hubo un diálogo suficiente
Quesada sostiene que la posición de COMEX no coincide con la experiencia del sector lácteo.
Según la dirigente, los productores realizaron observaciones y plantearon preocupaciones sobre el impacto que la apertura podría tener sobre una cadena de menor escala frente a grandes exportadores internacionales.
La Cámara calificó el proceso como “poco transparente” y afirmó que las condiciones todavía generan incertidumbre para los actores productivos.
No es la única organización agropecuaria que hizo esa distinción.
La Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria sostuvo previamente que COMEX realizó reuniones informativas durante la negociación, pero que esos encuentros, desde su perspectiva, no constituían espacios para construir conjuntamente las propuestas negociadoras.
COMEX sostiene lo contrario
La ministra Indiana Trejos defendió públicamente el proceso.
Según la jerarca, todos los sectores fueron invitados a participar, las negociaciones se realizaron con transparencia y los sectores conocen el resultado alcanzado.
Trejos también afirmó que la negociación concluyó y que actualmente el trabajo se concentra en la revisión jurídica del protocolo.
Por lo tanto, existe una diferencia clara entre ambas partes.
COMEX considera que hubo consulta suficiente.
Los productores cuestionan el alcance de esa participación y si sus objeciones tuvieron incidencia real sobre el resultado.
La apertura láctea sería gradual
Para la cadena lechera, el punto decisivo está en qué condiciones ingresarían los productos de los países miembros del CPTPP.
Los resultados publicados oficialmente por Nueva Zelanda permiten conocer parte de ese esquema.
Para las exportaciones neozelandesas hacia Costa Rica, la fórmula infantil tendría acceso libre inmediato, mientras otros productos lácteos tendrían períodos más largos de desgravación.
La manteca y la leche descremada en polvo tendrían una eliminación lineal de aranceles durante 10 años, con desgravación completa prevista para enero de 2034.
En queso, el cronograma sería de 12 años, acompañado por un contingente transitorio libre de aranceles, hasta alcanzar la eliminación total en enero de 2036.
La leche entera en polvo tendría el período más largo: 13 años y un contingente transitorio, con eliminación completa prevista para enero de 2037.
Esos plazos corresponden al acceso negociado por Nueva Zelanda y muestran que la apertura de los productos lácteos sensibles no sería inmediata en todos los casos.
Nueva Zelanda concentra buena parte de la preocupación
La inquietud de los productores costarricenses se explica especialmente por la escala de algunos socios del bloque.
Nueva Zelanda es uno de los mayores exportadores mundiales de lácteos y tiene una estructura productiva fuertemente orientada al comercio exterior.
Australia también tiene presencia internacional, mientras países como Canadá, Japón, México, Chile y Perú forman parte del mismo acuerdo.
La Cámara sostiene que los productores costarricenses enfrentarían asimetrías de escala, costos e infraestructura frente a algunos de esos competidores. Esa es una evaluación gremial y no implica que la apertura genere automáticamente un desplazamiento de la producción nacional.
El impacto dependerá de los volúmenes efectivamente importados, los contingentes, el ritmo de reducción arancelaria, los precios internacionales, los costos locales y la capacidad competitiva de la industria costarricense.
Costa Rica produce unos 3,3 millones de kilos diarios
La Cámara Nacional de Productores de Leche estima que Costa Rica produce alrededor de 3,3 millones de kilos de leche por día y que la cadena genera unos 43.000 empleos directos e indirectos.
Para el gremio, esa estructura debe ser considerada antes de avanzar con una apertura frente a economías con una orientación exportadora mucho mayor.
La preocupación no se limita a la leche líquida.
Leche en polvo, quesos, manteca, fórmulas y otros derivados pueden competir en distintos segmentos industriales y comerciales.
El acuerdo todavía no está en vigor
Este es uno de los puntos que más conviene aclarar.
Costa Rica todavía no es miembro efectivo del CPTPP.
Lo que terminó en mayo fue la negociación sustantiva de las condiciones de incorporación.
COMEX explica que el paso siguiente es terminar la elaboración y revisión jurídica del protocolo. Después deberá ser firmado y remitido a la Asamblea Legislativa para su respectivo trámite.
Por lo tanto, los cronogramas arancelarios negociados no están actualmente aplicándose a las importaciones costarricenses por esta vía.
Una apertura que tampoco sería de un día para otro
Los períodos negociados para los productos más sensibles muestran además que el escenario no es una eliminación inmediata y generalizada de los aranceles lácteos.
En el caso de Nueva Zelanda, manteca y leche descremada en polvo tendrían diez años de transición; queso, doce; y leche entera en polvo, trece.
Ese tiempo busca precisamente permitir un ajuste progresivo de sectores sensibles.
La discusión para los productores costarricenses es si esos plazos serán suficientes para mejorar productividad, reducir costos y competir cuando la protección arancelaria desaparezca.
La disputa ahora es también por información
El debate ya no se limita a estar a favor o en contra del CPTPP.
La Cámara láctea reclama conocer con mayor precisión las condiciones y evaluar sus efectos antes de que el proceso avance hacia la firma y ratificación.
COMEX, en cambio, sostiene que la etapa negociadora ya concluyó y que existieron espacios de consulta.
Esa diferencia adquiere especial importancia porque, una vez firmado el protocolo, la discusión pasará a la Asamblea Legislativa.
Allí el debate tendrá que apoyarse menos en posiciones generales y más en números concretos: qué arancel baja, en cuánto tiempo, qué volumen puede ingresar y qué capacidad tiene la lechería costarricense para competir.
Para el sector lácteo, ese será el verdadero alcance del CPTPP.
No si la leche extranjera entra mañana —porque eso no ocurrirá—, sino cómo se prepara Costa Rica para un escenario en el que algunas de sus principales protecciones podrían desaparecer gradualmente durante la próxima década.
Fuente principal: La Nación de Costa Rica. Estado de la negociación contrastado con COMEX y resultados de acceso a mercados publicados por el Gobierno de Nueva Zelanda.
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