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20 Oct 2026
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20 Oct 2026
Los daños en caminos, los cortes de energía y la interrupción del ordeño afectaron la cadena lechera de Los Santos. Un centro de acopio perdió casi 7.000 litros y en una explotación 20 de 72 vacas desarrollaron mastitis después de varios días de alteraciones.
Argentina el litro de leche sube, pero alcanza para cada vez menos

El fuerte sismo que golpeó Panamá el 9 de octubre dejó una consecuencia directa para la producción lechera de la península de Azuero: la leche estaba en las fincas, pero durante varios días no podía salir de ellas.

El Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) estima que alrededor de 30.000 litros no pudieron ser trasladados durante tres días debido a los problemas de acceso registrados en Tonosí, provincia de Los Santos.

El episodio muestra hasta qué punto la continuidad de una cadena perecedera depende de mucho más que producir leche.

Hace falta ordeñar.

Enfriar.

Almacenar.

Y conseguir que el camión llegue a tiempo.

Un sismo de magnitud 7,5

El Sistema Nacional de Protección Civil de Panamá (SINAPROC) informó que el movimiento del 9 de octubre alcanzó magnitud 7,5, con epicentro a 39 kilómetros al noroeste de Tonosí.

Las evaluaciones posteriores registraron daños en viviendas, centros de salud, escuelas, caminos y puentes en distintas provincias.

En Los Santos y otras zonas de Azuero, esas afectaciones comenzaron rápidamente a trasladarse a la producción agropecuaria.

El MIDA confirmó que equipos técnicos están relevando daños en fincas y vías de acceso, precisamente por su importancia para trasladar producción y permitir el ingreso a las comunidades rurales.

La leche quedó atrapada en las fincas

Audemio Palomino, director regional del MIDA en Los Santos, estimó que durante tres días unos 30.000 litros de leche no pudieron enviarse.

El problema no era necesariamente que las vacas hubieran dejado de producir.

Era llegar hasta ellas y sacar la leche.

La situación expone una vulnerabilidad particular de la actividad: a diferencia de otros productos agrícolas, la leche necesita una logística prácticamente continua.

No puede esperar varios días a que una ruta vuelva a abrirse.

Casi 7.000 litros sí se perdieron

El impacto fue especialmente visible en un centro de acopio de Tonosí que recibe leche para Nestlé.

Su responsable, Víctor Villarreal, relató que el día del terremoto un cargamento de casi 7.000 litros no pudo continuar hasta destino y terminó deteriorándose.

El movimiento también desplazó tanques dentro del centro.

Antes de reanudar la recepción fue necesario revisar equipos, conexiones y sistemas de refrigeración.

En los días siguientes, el volumen recibido cayó aproximadamente a la mitad y luego logró recuperarse hasta cerca de 80% del nivel habitual, según Villarreal.

La falta de energía agregó otro problema

Otras fuentes productivas de Tonosí reportaron pérdidas vinculadas también con los cortes eléctricos.

La Asociación Nacional de Ganaderos de Los Santos señaló que durante tres días dejaron de recibirse alrededor de 35.000 litros de leche fresca, por dificultades de refrigeración y acceso a las fincas.

La cifra no coincide exactamente con la estimación de 30.000 litros informada por el MIDA.

Por eso, más que sumarlas, conviene leerlas como estimaciones de distintas fuentes sobre el mismo episodio.

Lo que ambas confirman es el problema central: durante varios días, la cadena de frío y el transporte quedaron severamente condicionados.

Cuando se interrumpe el ordeño, el problema continúa

La afectación no terminó cuando comenzaron a reabrirse los caminos.

En la propia lechería de Villarreal, la interrupción del ordeño durante varios días tuvo consecuencias sanitarias.

De sus 72 vacas, 20 desarrollaron mastitis, según relató a La Prensa.

Ese número pertenece exclusivamente a ese establecimiento y no puede extrapolarse al resto de Tonosí.

Pero sirve para mostrar otra dimensión de la emergencia.

Una vaca lechera no puede simplemente dejar de ordeñarse durante días sin consecuencias.

La acumulación de leche en la ubre aumenta el riesgo de problemas y puede afectar posteriormente la producción.

Tratamiento y leche que tampoco puede venderse

Los animales afectados necesitan tratamiento y deben permanecer fuera del circuito comercial mientras exista riesgo de residuos de medicamentos en la leche.

Villarreal estimó que las vacas tratadas quedarían fuera de producción durante al menos 15 días, dependiendo del tratamiento y los períodos de retiro correspondientes.

Eso transforma una interrupción logística de pocos días en una pérdida que puede extenderse durante semanas.

A la leche que no pudo retirarse se suman medicamentos, trabajo adicional y menor producción vendible.

La ruta forma parte de la cadena láctea

El caso de Panamá deja una conclusión que suele quedar fuera de las estadísticas de producción.

La leche no termina de producirse cuando sale de la vaca.

Necesita llegar rápidamente a un tanque frío.

Después a un centro de acopio.

Y finalmente a una planta industrial.

Cada tramo depende del anterior.

Por eso, un puente dañado o un camino bloqueado puede tener efectos económicos similares a una avería dentro de la propia explotación.

En Tonosí, la infraestructura vial terminó convirtiéndose en una variable productiva.

El arroz enfrenta el mismo cuello de botella

El impacto sobre la agricultura ayuda a dimensionar el problema logístico.

En Tonosí, Mariato y Arenas, productores de arroz advirtieron que alrededor de 12.000 hectáreas podrían verse comprometidas si no se habilitan caminos y puentes para sacar la cosecha.

La estimación representa alrededor de 1,2 millones de quintales, entre 22% y 25% de la producción nacional prevista para este año, según Fapagrap.

Hasta el momento, la principal preocupación no está en el estado general de esos cultivos sino en poder movilizar maquinaria y camiones.

En la lechería, la urgencia es todavía mayor porque la producción no puede almacenarse en el campo de la misma forma.

MIDA todavía evalúa el daño total

El relevamiento agropecuario continúa.

El MIDA informó que trabaja con técnicos de Tonosí para elaborar un informe específico sobre los efectos del sismo en los diferentes rubros y revisar el estado de los accesos rurales.  

El Instituto de Seguro Agropecuario también participa de las evaluaciones para diferenciar los daños provocados directamente por el terremoto de problemas previos asociados a otras condiciones climáticas.

Por eso todavía no existe un balance definitivo de las pérdidas para la producción lechera regional.

La recuperación no termina cuando vuelve el camión

Reabrir las rutas permitirá normalizar la recolección.

Pero algunos efectos tardarán más tiempo en desaparecer.

Los litros descartados no se recuperan.

Las vacas con mastitis necesitan tratamiento.

Las fincas dañadas requieren reparaciones.

Y la industria necesita reconstruir una rutina de recepción que durante varios días quedó interrumpida.

El terremoto dejó así una lección especialmente clara para una actividad de funcionamiento diario.

En una cadena que produce los 365 días del año, mantener abierta una ruta y funcionando la refrigeración puede ser tan importante como la propia capacidad de producir leche.

Fuente principal: Prensa Latina y La Prensa Panamá. Datos del sismo y evaluación de daños contrastados con SINAPROC y el Ministerio de Desarrollo Agropecuario de Panamá.

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