La historia de la industria láctea argentina no puede contarse sin mencionar a la familia Magnasco. Llegados desde Italia a mediados del siglo XIX, transformaron un pequeño comercio en uno de los emprendimientos queseros más importantes del país y dejaron un legado que todavía perdura en la producción nacional.
Pero su nombre también quedó ligado a una de las mayores controversias de la gastronomía argentina: el origen y la identidad del tradicional queso Chubut.
De Liguria a la Argentina
En 1855, los hermanos José, Luis y Fortunato Magnasco, provenientes de Santa Margherita, en la región italiana de Liguria, desembarcaron en Buenos Aires.
Comenzaron comercializando productos de granja y, pocos años después, pasaron a elaborar sus propios quesos bajo la firma Magnasco Hnos., convirtiéndose en pioneros de la industria láctea argentina.
Entre sus primeros productos se destacó el queso Goya, uno de los primeros elaborados y comercializados a gran escala en el país.
El nacimiento de un gigante quesero
La gran expansión llegó hacia fines del siglo XIX bajo la conducción de Luis Magnasco, quien impulsó el crecimiento industrial de la empresa.
En 1913 adquirieron La Tandilera, una de las plantas queseras más importantes de Buenos Aires. Allí desarrollaron una producción de gran escala que combinaba tradición italiana, experiencia suiza y mano de obra especializada, consolidando a Magnasco como uno de los grandes referentes del queso argentino.
La historia detrás del queso Chubut
Uno de los capítulos más conocidos ocurrió en 1900, cuando la empresa registró “Chubut” como marca comercial para un queso de pasta semidura, convirtiéndose en la primera marca de queso registrada en Argentina.
Sin embargo, numerosos historiadores sostienen que ese queso ya existía desde décadas antes.
Las investigaciones indican que fueron los colonos galeses establecidos en el Valle Inferior del Río Chubut quienes comenzaron a elaborarlo alrededor de 1866, apenas un año después de su llegada a la Patagonia.
De allí surge un debate que continúa vigente: mientras algunos consideran que Magnasco realizó una apropiación comercial de un producto regional, otros sostienen que fue la empresa la que logró darle proyección nacional e internacional a un queso que hasta entonces tenía una producción local.
Un legado que continúa
Con el paso de las generaciones, la familia Magnasco dio origen a distintas empresas vinculadas a la producción de leche y quesos.
Actualmente, Magnasco Hnos. continúa operando con tambos en Córdoba y Santa Fe, procesando alrededor de 75.000 litros diarios de leche y exportando quesos como Reggianito y Provolone a distintos mercados internacionales.
Otra rama familiar desarrolló Don Atilio S.A. en Tandil, mientras que los Biolcatti Magnasco participan en Estancias La Dorita, una de las principales productoras de leche de Argentina.
Más de 170 años de historia
En un país donde pocas empresas familiares logran atravesar varias generaciones, los Magnasco llevan más de 170 años ligados a la producción láctea.
Su historia combina inmigración, innovación, crecimiento industrial y uno de los capítulos más emblemáticos de la cultura quesera argentina, con un apellido que sigue siendo sinónimo de tradición en la industria láctea.
Fuente: Masp
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