La quiebra de SanCor no solo puso en discusión el futuro de sus plantas industriales, sus trabajadores y su capacidad productiva. También dejó al descubierto el valor de uno de los activos más importantes de la histórica cooperativa láctea argentina: sus marcas.
En el esquema de liquidación del patrimonio de SanCor, las seis plantas industriales, con sus instalaciones, maquinarias y otros bienes materiales, fueron valuadas en US$ 27,4 millones. En tanto, las marcas de la compañía alcanzaron una valoración de US$ 24,7 millones.
La comparación refleja que el valor asignado a las marcas equivale aproximadamente al 90% del correspondiente a las seis plantas industriales juntas.
El abogado Eladio Oronel, de Pedrotti Abogados, analizó esta particularidad del proceso judicial y explicó por qué los activos intangibles pueden representar una parte significativa del patrimonio de una empresa, incluso cuando esta atraviesa una situación de crisis.
SanCor: seis plantas industriales y un lote exclusivo para sus marcas
Según explicó Oronel, la propuesta de liquidación del patrimonio de SanCor contempla siete lotes: seis correspondientes a sus plantas industriales y un séptimo integrado exclusivamente por las marcas de la cooperativa.
“Las marcas tienen un valor de mercado casi igual al de seis plantas juntas”, señaló el especialista, al destacar la importancia económica que pueden alcanzar estos activos dentro de una empresa.
La distribución permite observar que el patrimonio de una compañía láctea no se limita a su infraestructura productiva. El reconocimiento comercial, la identidad de sus productos y su trayectoria en el mercado también forman parte de los bienes que pueden adquirir valor en un proceso de liquidación.
Sin embargo, las valuaciones establecidas para los activos no necesariamente coinciden con los precios que finalmente podrían obtenerse en una eventual venta.
¿Por qué las marcas de SanCor tienen tanto valor?
El valor de una marca está vinculado con su capacidad para identificar y diferenciar productos frente a los consumidores. En el caso de SanCor, su trayectoria dentro de la industria láctea argentina y el reconocimiento comercial de sus productos constituyen elementos relevantes para comprender el peso de sus activos intangibles.
A diferencia de una planta industrial, una maquinaria o un inmueble, una marca no tiene existencia física, pero puede ser objeto de derechos de propiedad y formar parte del patrimonio de una compañía.
“No se ven, no se pueden tocar, no son como un inmueble, un rodado o una maquinaria, pero también forman parte del patrimonio de una empresa”, explicó Oronel.
Dentro de los activos intangibles vinculados con la propiedad industrial también se encuentran las patentes, los modelos de utilidad y otros derechos asociados con la innovación y la identificación comercial.
La importancia de registrar una marca en la industria láctea
Oronel recordó que las marcas están reguladas en Argentina por la Ley 22.362 y que su función es distinguir productos o servicios de otros similares dentro del mercado.
Una marca puede estar integrada por palabras, dibujos, imágenes, envases u otros signos que permitan identificar un producto y diferenciarlo de los de sus competidores.
El especialista destacó que el registro es fundamental para adquirir la titularidad de una marca y proteger los derechos asociados con su utilización comercial.
“Si se está usando una marca y no se registró, yo sugeriría a quienes tienen un comercio o una empresa que la registren, porque es la forma de hacerse de la propiedad”, afirmó.
Para las empresas de la industria láctea, esta protección resulta relevante porque las marcas permiten identificar productos, sostener una identidad comercial y diferenciarse dentro de un mercado con múltiples competidores.
Qué revela la quiebra de SanCor sobre el valor de las marcas lácteas
El caso SanCor muestra que el valor económico de una empresa puede extenderse más allá de su capacidad de producción y de sus instalaciones industriales.
Mientras las seis plantas fueron valuadas en US$ 27,4 millones, las marcas alcanzaron los US$ 24,7 millones, una diferencia de apenas US$ 2,7 millones entre ambos conjuntos de activos.
La comparación pone de relieve el peso que puede conservar una marca con trayectoria comercial, incluso cuando la empresa que la desarrolló atraviesa un proceso de quiebra.
En el caso de SanCor, el futuro de las plantas industriales y el de sus marcas forman parte de un mismo proceso de liquidación, pero representan activos de distinta naturaleza cuyo valor deberá ponerse a prueba en el mercado.
Fuente: Radio Rafaela
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