ESPMEXENGBRAIND

28 Ago 2026
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Washington cuestiona las protecciones concedidas por México a denominaciones europeas como Parmigiano Reggiano, feta y manchego. El conflicto pone en juego un mercado donde Estados Unidos vende alrededor de US$ 1.000 millones anuales en quesos.
Disputa sobre los nombres de los quesos obstaculiza negociaciones comerciales entre EEUU y México

Los nombres de algunos de los quesos más conocidos del mundo se convirtieron en un nuevo punto de tensión entre Estados Unidos y México, justo cuando ambos países mantienen negociaciones comerciales vinculadas al TMEC.

El conflicto gira alrededor del renovado acuerdo comercial entre México y la Unión Europea, que otorga protección especial a cientos de productos europeos vinculados con determinadas regiones geográficas.

Entre ellos aparecen denominaciones como Parmigiano Reggiano, feta y manchego.

Estados Unidos considera que la aplicación de esas protecciones podría restringir la posibilidad de comercializar en México quesos estadounidenses utilizando nombres como parmesano o feta, términos que Washington considera genéricos.

Un mercado de US$ 1.000 millones para EEUU

La discusión tiene una importante dimensión económica.

Estados Unidos exporta anualmente a México alrededor de US$ 1.000 millones en quesos, mientras que las exportaciones totales de productos lácteos de la Unión Europea al mercado mexicano rondan los US$ 200 millones.

Además, los quesos importados —principalmente provenientes de Estados Unidos— representan actualmente casi el 30% del consumo interno mexicano.

Ese crecimiento estuvo impulsado durante las últimas décadas por una mayor presencia de productos importados y por cambios en los hábitos de consumo, incluida la expansión de las pizzerías.

¿Parmesano y feta son nombres genéricos?

Ese es el centro de la disputa.

Estados Unidos sostiene desde hace tiempo que denominaciones como parmesano y feta son genéricas y, por lo tanto, pueden ser utilizadas por fabricantes fuera de Europa.

La Unión Europea mantiene una posición diferente y busca proteger aquellos productos cuya denominación está vinculada con un territorio y una tradición productiva determinados.

Para la UE, por ejemplo, el Parmigiano Reggiano está asociado con su zona de producción en Italia y el feta con determinadas regiones de Grecia.

Jaime Castañeda, vicepresidente ejecutivo del Consejo de Exportación de Lácteos de Estados Unidos, cuestionó la decisión mexicana y reclamó garantías para que tanto fabricantes estadounidenses como mexicanos puedan continuar utilizando nombres considerados comunes.

México queda entre Estados Unidos y Europa

La situación coloca a México en una posición compleja.

Las negociaciones para modernizar su acuerdo comercial con la Unión Europea ya habían enfrentado diferencias en 2018 precisamente por la protección de indicaciones geográficas de quesos como manchego, parmesano y gruyere.

La solución alcanzada permitió que empresas mexicanas que ya utilizaban determinadas denominaciones pudieran continuar haciéndolo, siempre que sus productos fueran claramente diferenciados de los europeos protegidos.

Ahora, el renovado acuerdo vuelve a generar presión desde Estados Unidos.

Aunque el pacto entre México y la UE ya fue firmado, todavía debe completar el proceso necesario para entrar en vigor en México, incluida su ratificación por el Senado.

La Comisión Europea, por su parte, sostuvo que los términos acordados no pueden modificarse.

El conflicto llega a las negociaciones del TMEC

La controversia adquiere mayor relevancia porque aparece mientras Estados Unidos y México negocian cuestiones relacionadas con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC).

Ese escenario brinda a Washington una instancia adicional para plantear sus objeciones respecto de las indicaciones geográficas europeas.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos ya había cuestionado en abril el sistema utilizado por la UE y rechazado que productores de otros países tengan que recurrir a expresiones como “estilo asiago” o “feta de imitación”.

El organismo estadounidense también señaló un déficit comercial en quesos con la Unión Europea de US$ 1.200 millones.

Dos modelos enfrentados alrededor del queso

Detrás de la discusión comercial también aparece una diferencia sobre cómo proteger y comercializar determinados alimentos.

Los productores europeos defienden las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas como herramientas para preservar productos asociados con territorios, métodos de elaboración y tradiciones específicas.

Estados Unidos, en cambio, busca preservar el uso comercial de nombres que considera genéricos y que sus fabricantes utilizan desde hace años.

Para México, la disputa tiene además un componente interno: el país cuenta con variedades propias ampliamente consumidas, como Oaxaca y queso fresco, al mismo tiempo que una parte creciente del mercado es abastecida con importaciones.

La discusión sobre cómo llamar a un queso termina así convertida en un problema de comercio internacional: en juego están el acceso al mercado mexicano, las denominaciones europeas y un negocio de alrededor de US$ 1.000 millones anuales para los exportadores estadounidenses.

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