La alimentación de los niños también puede influir en las rutinas que acompañan el descanso nocturno, aunque dormir bien depende de muchos factores y no de un único alimento.
Helen Ruckledge, nutricionista citada por La Nación a partir de una publicación de El Tiempo, señaló que alimentos como la leche, el queso, los frutos secos, los huevos y determinados pescados pueden incorporarse a una alimentación variada por su aporte de nutrientes relacionados con distintos procesos del organismo.
Entre ellos aparece el triptófano, un aminoácido presente en alimentos como la leche y vinculado con la síntesis de serotonina y melatonina.
Por qué la leche aparece entre las opciones
Ruckledge destacó a la leche como una fuente de triptófano.
Este aminoácido participa en procesos metabólicos relacionados con la producción de serotonina y melatonina, sustancias involucradas en la regulación del ciclo sueño-vigilia.
La especialista señaló que existen estudios que han encontrado asociaciones entre algunas bebidas lácteas y una mejor calidad del sueño en niños y adultos.
Sin embargo, esa asociación no significa que tomar leche provoque sueño de manera automática ni que funcione como tratamiento frente a problemas para dormir.
Leche, queso y yogur dentro de una dieta variada
La nutricionista también incluyó entre las fuentes alimentarias de nutrientes relacionados con el descanso a productos como leche y queso, junto con frutas, frutos secos, pescado y cereales integrales.
Los lácteos pueden aportar proteínas, calcio y otros nutrientes, aunque su composición depende del producto elegido.
La recomendación de la especialista no consiste en concentrarse en un único alimento antes de acostarse, sino en observar la dieta completa del niño y la regularidad de sus hábitos.
El triptófano no actúa solo
La nota explica que combinar alimentos que aportan triptófano con fuentes de carbohidratos puede favorecer su disponibilidad para determinados procesos metabólicos.
Ruckledge menciona que algunos estudios han encontrado relación entre el consumo de carbohidratos y una menor latencia para conciliar el sueño.
De todos modos, la fuente no establece una combinación específica ni una cantidad determinada de leche, queso u otros alimentos que garantice ese efecto.
Magnesio y otros nutrientes también entran en juego
La especialista también menciona al magnesio, un mineral que participa en numerosas reacciones del organismo.
Entre sus fuentes alimentarias cita verduras de hoja verde, frutos secos, semillas, legumbres, pescado azul, cereales integrales y también productos lácteos.
Su recomendación general es evitar una mirada centrada en un solo ingrediente y priorizar una dieta con variedad de alimentos.
Cuidado con algunas bebidas nocturnas
Ruckledge advierte además sobre el consumo de chocolate caliente antes de dormir, debido a que puede contener cafeína.
El punto es relevante porque no todos los productos que incluyen leche tienen el mismo efecto ni la misma composición.
Una bebida láctea con cacao, azúcar u otros ingredientes no puede considerarse equivalente a un vaso de leche simple.
Más importante que un alimento: el patrón de alimentación
La especialista insiste en que lo más importante es el conjunto de la alimentación y no un producto aislado.
Su propuesta para los niños es mantener horarios regulares, incorporar una amplia variedad de alimentos y evitar depender de suplementos cuando los nutrientes pueden obtenerse a través de la dieta.
En ese marco, la leche y otros lácteos pueden formar parte de una alimentación equilibrada, pero no deben presentarse como una solución por sí solos frente a dificultades para conciliar el sueño.
Fuente: La Nación
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