La rentabilidad de una explotación lechera no comienza en el ordeño ni en la alimentación del rodeo. Empieza mucho antes, en el manejo del suelo, la calidad de las pasturas y la planificación integral del sistema productivo.
Esa es la principal conclusión del manual “Lechería sostenible y rentable. Prácticas para pequeños productores de la subregión del Alto Putumayo”, desarrollado por Agrosavia junto a familias productoras del sur de Colombia.
La publicación propone un modelo que integra manejo del suelo, alimentación, bienestar animal y administración de la finca como pilares para mejorar la productividad y la sostenibilidad de la producción de leche.
El suelo, el primer eslabón de la productividad
El trabajo sostiene que muchos de los problemas que afectan la rentabilidad de los tambos comienzan en los potreros.
Los suelos con deficiencias de drenaje reducen el desarrollo de las raíces, limitan la disponibilidad de nutrientes y disminuyen la producción de forraje, afectando directamente la alimentación del rodeo y, en consecuencia, la producción de leche.
Por ello, Agrosavia plantea que el suelo debe gestionarse como un ecosistema vivo, integrando aspectos físicos, químicos y biológicos para garantizar un funcionamiento eficiente del sistema productivo.
Más que alimentar al rodeo
El modelo demuestra que una nutrición eficiente depende de la calidad de los recursos forrajeros.
Cuando las pasturas pierden productividad, también disminuye el rendimiento de las vacas, se deterioran los indicadores reproductivos y aumentan los problemas metabólicos, incrementando los costos de producción.
Por ese motivo, la estrategia incorpora prácticas orientadas a conservar el suelo y el agua, mejorar el manejo de los forrajes, optimizar la suplementación, fortalecer el bienestar animal y aumentar la capacidad de adaptación frente al cambio climático.
Producir más con los mismos recursos
La propuesta fue construida junto a productores de la comunidad indígena Kamëntsá Biyá, en el valle de Sibundoy, mediante una “vitrina ganadera” donde investigadores y productores evaluaron distintas alternativas de manejo directamente en campo.
Entre las principales recomendaciones figuran:
- Mejorar el drenaje de los potreros.
- Recuperar la estructura y fertilidad del suelo.
- Fortalecer las praderas.
- Planificar estratégicamente la suplementación.
- Llevar registros y controlar los costos de producción.
Según Agrosavia, estas prácticas permiten aumentar la productividad utilizando de forma más eficiente el suelo, el agua y los recursos forrajeros, sin necesidad de expandir la superficie productiva.
Sostenibilidad como estrategia de negocio
El manual plantea que la sostenibilidad debe entenderse desde tres dimensiones: ambiental, económica y social.
Más que una meta ambiental, se presenta como una herramienta para reducir pérdidas, aumentar la eficiencia del sistema y mejorar la rentabilidad de los pequeños productores.
Para la institución, avanzar hacia una intensificación sostenible permitirá fortalecer la resiliencia de las explotaciones lecheras frente a la variabilidad climática, mejorar la competitividad y consolidar sistemas de producción más eficientes y preparados para los desafíos futuros.
Fuente: Contexto Gandero
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