La lechería del futuro ya empezó a tomar forma y tendrá cada vez más tecnología, automatización, análisis de datos e infraestructura diseñada para maximizar eficiencia y bienestar animal.
Ese fue uno de los principales mensajes de las Jornadas Lecheras Nacionales realizadas en TodoLáctea 2026, donde especialistas de Argentina y Canadá analizaron los cambios que atraviesa la producción tambera y los desafíos para sostener la competitividad en los próximos años.
Uno de los expositores fue Alejandro Palladino, de la Fundación Instituto de la Leche, quien remarcó la importancia estratégica del consumo de materia seca dentro de los sistemas productivos.
“El consumo de materia seca explica el 80% de la producción de leche”, sostuvo, al destacar que el principal desafío actual es mejorar la capacidad de gestión dentro de sistemas cada vez más complejos.
Según Palladino, uno de los grandes problemas de la producción moderna es la dificultad para integrar toda la información disponible y transformarla en conocimiento útil para la toma de decisiones.
En ese escenario, la inteligencia artificial comienza a aparecer como una herramienta clave para ordenar datos productivos, económicos y sanitarios dentro de cada establecimiento.
“Para tomar decisiones lógicas no se puede avanzar sin datos”, resumió.
El especialista también señaló que la robotización ya forma parte de la nueva realidad de la lechería mundial y destacó que la velocidad de los cambios tecnológicos será uno de los factores más determinantes para el sector.
Sin embargo, advirtió que el diferencial seguirá estando en las personas. “La comunicación y la empatía van a seguir siendo las características principales que sirvan como diferencial”, afirmó.
La otra mirada sobre el tambo del futuro llegó desde Canadá. Brian Rodenburg, CEO de inBarn Farm Team, presentó las ventajas del sistema free-stall, basado en estabulación confinada y automatización de procesos.
El especialista explicó que este modelo permite reducir hasta un 50% los costos operativos, mejorar el bienestar animal y disminuir el tiempo destinado al movimiento de vacas dentro del establecimiento.
Según Rodenburg, el sistema también favorece una utilización más eficiente de la tierra, uno de los principales costos de producción en muchos países.
El consultor remarcó además la importancia de planificar la infraestructura pensando en el crecimiento futuro. Aseguró que cada galpón debería diseñarse contemplando una expansión de hasta cuatro veces el tamaño actual del rodeo.
Dentro del esquema free-stall, factores como ventilación, circulación de animales, organización de espacios y flujo de trabajo aparecen como elementos centrales para alcanzar mayores niveles de productividad.
La meta productiva planteada por Rodenburg apunta a sistemas capaces de sostener producciones cercanas a 40 litros por vaca por día.
Las jornadas dejaron una conclusión compartida: el tambo del futuro combinará gestión inteligente de datos, automatización, infraestructura moderna y bienestar animal para sostener la eficiencia en un contexto de crecientes exigencias productivas y económicas.
Fuente: Ruralnet
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