La lechería argentina atraviesa uno de esos momentos difíciles de explicar con una sola foto. Mientras la producción crece, las exportaciones alcanzan niveles récord y la oferta de leche vuelve a recuperarse, los tambos enfrentan una realidad cada vez más delicada, marcada por rentabilidad negativa, caída del precio real y mayor endeudamiento.
Un informe del Ieral mostró que el primer trimestre de 2026 dejó un escenario contradictorio para el sector: mejores indicadores productivos conviviendo con un deterioro económico en el negocio primario.
Precio en caída y tambos con rentabilidad negativa
Según el estudio, el precio promedio pagado al productor durante el primer trimestre fue de $514 por litro. Sin embargo, ajustado por inflación, representa una caída interanual del 19% y también quedó por debajo del promedio histórico de las últimas dos décadas.
En dólares constantes, el retroceso fue todavía más fuerte: 22% inferior al registrado un año atrás.
“Desde mediados de 2024 hasta enero de 2026, el precio de la leche cruda cayó casi de manera ininterrumpida”, advirtió el informe.
La situación impactó directamente sobre la rentabilidad de los establecimientos. En marzo, el resultado promedio de los tambos cayó a -0,9%, convirtiéndose en el peor registro de la última década.
Menor participación del tambero en el precio final
Otro dato que encendió alarmas fue la caída en la participación del productor dentro del precio final de los lácteos.
En abril, el tambero recibió apenas el 23,2% del valor de una canasta de productos lácteos comercializada en el mercado interno, el nivel más bajo de los últimos diez años.
El promedio histórico de participación se ubica cerca del 28%, lo que refleja el deterioro relativo que sufrió el eslabón primario dentro de la cadena.
Más deuda y presión financiera
El escenario económico también comenzó a reflejarse en el frente financiero.
Al cierre del primer trimestre, el saldo total de préstamos bancarios tomados por establecimientos productores de leche alcanzó los $478.401 millones.
Traducido a litros de leche, el endeudamiento equivale a unos 970 millones de litros de producción, representando el 8,2% de toda la producción nacional anual.
Según Ieral, se trata de uno de los niveles de endeudamiento más altos de la serie histórica reciente.
Producción y exportaciones siguen creciendo
A pesar de las dificultades económicas, la producción argentina de leche continúa creciendo.
Durante el primer trimestre de 2026 se produjeron en promedio 889 millones de litros mensuales, un 9,4% más que en igual período del año pasado.
El mercado externo fue clave para absorber parte de ese crecimiento. Las exportaciones lácteas demandaron unos 268 millones de litros equivalentes mensuales, marcando el mayor volumen exportado para un primer trimestre en lo que va del siglo.
Actualmente, cerca del 30% de la leche producida en Argentina tiene destino exportador.
El desafío de absorber más leche
El problema de fondo aparece ahora en la capacidad del mercado para absorber una oferta creciente sin seguir deteriorando el precio pagado al productor.
Con consumo interno todavía debilitado, una mayor producción y precios internacionales más inestables, la lechería argentina enfrenta el desafío de sostener el crecimiento sin profundizar la crisis económica de los tambos.
El sector produce más, exporta más y genera más volumen, pero la pregunta que empieza a instalarse es si ese crecimiento logra realmente traducirse en sustentabilidad económica para quienes producen la leche.
Fuente: Clarín
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