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15 Ago 2026
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En Cazón, una familia integró producción de leche Jersey, elaboración de yogures y dulce de leche y turismo rural en un mismo establecimiento de 28 hectáreas, donde ahora también recibe visitantes.
Del ordeño al yogur en solo seis metros el modelo kilómetro cero de una familia lechera

En Cazón, una pequeña localidad del partido bonaerense de Saladillo, la familia Prato convirtió un proyecto que comenzó con el deseo de vivir en el campo en un emprendimiento que hoy reúne producción de leche, elaboración de alimentos y turismo rural.

Pasturas de Cazón produce yogures, dulce de leche y mermeladas y, al mismo tiempo, abre las puertas de su establecimiento para que visitantes y grupos escolares conozcan cómo se obtiene y transforma la leche.

Uno de los aspectos que distingue al proyecto es que prácticamente todo el proceso ocurre dentro del mismo predio.

Cubrimos todo el ciclo productivo, desde la implantación de las pasturas hasta llegar al yogur”, explica Mariel Tossi de Prato.

La familia define el esquema como “kilómetro cero”: la leche recién obtenida no necesita ser transportada en camiones, sino que recorre apenas seis metros mediante cañerías desde el sector de ordeño hasta el lugar donde comienza su transformación.

De una vaca Jersey a un proyecto familiar

La relación de la familia con el campo comenzó mucho antes de que existiera la empresa.

Mariel y Franco Prato compraron una chacra en 1982 con el proyecto de construir allí su casa y criar animales. Once años después terminaron la vivienda.

Pero el paso decisivo hacia la producción láctea llegaría mucho más tarde.

Durante la pandemia comenzaron a experimentar con la leche recién ordeñada de su primera vaca Jersey. Elaboraron de manera casera manteca, dulce de leche y cremas, a los que posteriormente incorporaron yogur.

En paralelo, Mariel desarrollaba mermeladas y avanzaba con el cultivo de frambuesas, arándanos, moras y frutillas.

Lo que inicialmente era una producción familiar comenzó entonces a transformarse en un proyecto comercial.

La primera experiencia en góndola llegó en un supermercado de la Cooperativa de Saladillo. Luego los productos avanzaron hacia ferias y tiendas saludables.

Por qué eligieron vacas Jersey

La raza Jersey ocupa un lugar especial dentro de la historia del emprendimiento.

El matrimonio había conocido estos animales durante sus visitas a La Rural y comenzó a investigar sus características hasta comprar su primera vaca recién parida.

La llamaron Coca, en homenaje al padre de Mariel, quien se las había regalado. El animal vivió 14 años y terminó convirtiéndose en parte de la propia historia familiar.

Con el crecimiento del proyecto llegaron más vacas y finalmente la instalación del establecimiento lechero.

Actualmente cuentan con un sistema semiautomático de seis bajadas y el rodeo recibe controles sanitarios semanales de dos veterinarios.

La alimentación comienza en las pasturas

Otro de los pilares del modelo está en la alimentación.

La familia trabaja con pastoreo rotativo y diferentes especies vegetales para buscar una dieta equilibrada para los animales.

“Lo que comen nuestras vacas determina la calidad de la leche”, señala Mariel.

El sistema implica desplazar diariamente a los animales entre distintas parcelas. Las pasturas cuentan con siete especies diferentes, destinadas a aportar distintos nutrientes a la dieta.

La empresa continúa realizando mejoras tanto en el esquema pastoril como en las instalaciones.

Energía solar y recuperación del agua

La integración también alcanza al manejo de los recursos.

El establecimiento posee un termotanque solar para generar agua caliente y un sistema destinado a recuperar agua de lluvia y hacerla apta para distintos usos.

El recurso se utiliza tanto en los bebederos de los animales como para el riego de las plantaciones.

Así, producción animal, cultivos, elaboración de alimentos y utilización de recursos forman parte de un mismo esquema dentro de las aproximadamente 28 hectáreas donde funcionan el establecimiento y la fábrica.

Abrir las puertas para mostrar cómo se produce

El último paso fue transformar todo ese proceso en una experiencia para visitantes.

La denominada “experiencia tambo” comienza entre los frutales, donde la familia explica cómo se desarrollan los cultivos. Después continúa por las instalaciones de ordeño y la fábrica para mostrar las diferentes etapas productivas.

Durante el recorrido también pueden observarse las vacas pastoreando, los termotanques y paneles solares y los sistemas de riego y recuperación de agua.

La visita termina alrededor de una mesa.

Allí aparecen algunos de los productos que nacen en el propio establecimiento: yogures, mermeladas, dulce de leche, panqueques y tostadas, además de leche chocolatada durante el invierno.

De esta manera, Pasturas de Cazón encontró una nueva forma de agregar valor a la producción: mostrar al consumidor todo el recorrido que existe detrás de un alimento, desde la pastura que consume la vaca hasta el yogur que finalmente llega a la mesa.

Fuente: La Nación

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