Julia Porporato nació en Ramona, Santa Fe, un pueblo rodeado por la actividad agropecuaria, pero nunca había trabajado en el campo. Hoy, a sus 31 años, comienza su jornada a las cuatro de la mañana en una explotación lechera de unas 700 vacas en Australia.
La joven emigró junto a su novio, Javier Pedrotti, y después de pasar por Italia llegó al país oceánico en noviembre de 2025. Allí encontró una oportunidad laboral que terminó cambiando su relación con la actividad agropecuaria.
Actualmente cobra 33 dólares australianos por hora, trabaja 44 horas semanales y dispone de una vivienda proporcionada por el establecimiento.
De un almacén familiar a trabajar con 700 vacas
Antes de emigrar, Julia había estudiado Letras e Informática y trabajaba en el negocio familiar de Ramona, donde las jornadas podían extenderse hasta 12 horas.
Su experiencia con los animales era prácticamente inexistente, a diferencia de Javier, quien ya había tenido contacto con actividades ganaderas y agrícolas.
Cuando surgió la posibilidad de trabajar en una explotación lechera del estado de Victoria, ambos realizaron una entrevista virtual y fueron contratados.
El establecimiento les proporcionó alojamiento y les permitió aprender las tareas mientras trabajaban, acompañados inicialmente por personal con experiencia.
Cómo es trabajar en una lechería australiana
La explotación cuenta con un sistema rotativo de ordeño de 60 puestos, donde Julia y Javier participan de las tareas diarias.
La primera jornada comienza a las cuatro de la mañana y el ordeño inicial finaliza alrededor de las ocho u ocho y media.
Después continúan con otras actividades, como la alimentación de terneros, el mantenimiento de las instalaciones, la limpieza y la preparación de parcelas.
En plena temporada de nacimientos pueden llegar al establecimiento entre 10 y 15 terneros por día, que requieren alimentación y cuidados.
Julia también aprendió a detectar problemas durante el ordeño, identificar animales bajo tratamiento y registrar información productiva en el sistema informático de la explotación.
El salario y las condiciones laborales
Uno de los aspectos que destaca la joven es la organización del trabajo.
Según relató a LA NACION, recibe 33 dólares australianos por hora y cumple una jornada semanal de 44 horas.
Además, el establecimiento les proporciona una vivienda sin costo y cuentan con dos días libres por semana.
Julia también destacó las pausas durante las jornadas, las capacitaciones de seguridad y la importancia que se le da al manejo tranquilo de los animales.
Aunque reconoce que las tareas requieren un esfuerzo físico considerable, asegura que encontró una dinámica laboral que le permite disfrutar de su tiempo libre.
Una experiencia que cambió sus planes
La santafesina llegó a Australia sin conocimientos de producción lechera y hoy considera la posibilidad de continuar vinculada al sector agropecuario.
Junto con Javier, proyectan seguir trabajando en actividades relacionadas con la ganadería o la agricultura.
Su experiencia muestra cómo una oportunidad laboral en una explotación lechera puede abrir las puertas a personas que no cuentan con formación previa en el sector, mediante capacitación práctica y acompañamiento durante las tareas.
Para Julia, que creció cerca del campo pero nunca había imaginado trabajar con vacas, la lechería terminó convirtiéndose en una actividad que quiere seguir explorando.
Fuente: La Nación
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