La industria láctea del sur de Italia enfrenta una situación crítica. Una huelga de transportistas, iniciada en rechazo al aumento del precio del gasoil, interrumpió el traslado de leche desde los establecimientos productores hacia las plantas elaboradoras y afectó la distribución de quesos.
El impacto fue inmediato. Según el Consorcio de Tutela de la Mozzarella di Bufala Campana DOP, alrededor de un millón de litros de leche de búfala producidos durante una jornada no pudieron transformarse en mozzarella, mientras que las pérdidas económicas se estimaron en 3 millones de euros en apenas 24 horas.
La situación afecta especialmente a la región de Campania, donde se concentra una parte importante de la elaboración de uno de los quesos italianos más reconocidos internacionalmente.
Un millón de litros de leche que no llegaron a la industria
El principal problema está en la interrupción del transporte. Los tambos continúan produciendo leche, pero los camiones no pueden garantizar su traslado hacia las plantas procesadoras.
A diferencia de otros productos que pueden almacenarse durante períodos prolongados, la leche de búfala destinada a la mozzarella con Denominación de Origen Protegida (DOP) debe cumplir plazos estrictos de elaboración.
La normativa establece que la leche debe transformarse en mozzarella dentro de las 60 horas posteriores al ordeñe.
Esta exigencia, fundamental para preservar las características del producto, limita las posibilidades de respuesta ante un bloqueo logístico prolongado.
Pier Maria Saccani, director del consorcio, explicó que muchos productores no cuentan con instalaciones suficientes para conservar grandes volúmenes de leche durante varios días.
De acuerdo con su testimonio, algunos establecimientos incluso comenzaron a utilizar parte de la leche sin destino industrial para alimentar a sus animales.
Las fábricas de mozzarella detuvieron su producción
La interrupción de los servicios de transporte no solamente impide retirar la leche de los establecimientos. También afecta la salida de los productos terminados hacia los centros comerciales y de distribución.
Ante la imposibilidad de entregar mozzarella fresca a sus compradores, varias industrias suspendieron sus actividades.
El consorcio describió el escenario como un bloqueo completo de la producción durante la jornada analizada.
El problema resulta especialmente delicado para la mozzarella de búfala, un queso fresco cuya comercialización depende de una cadena de abastecimiento rápida y coordinada.
Los costos de producción ya habían aumentado un 30%
La paralización se produce en un contexto de mayores dificultades económicas para la cadena láctea italiana.
Según las estimaciones del consorcio, los costos de producción aumentaron aproximadamente un 30%, impulsados por el encarecimiento de la alimentación animal, el combustible, la energía, los envases plásticos y el transporte.
Los productores y las industrias no trasladaron completamente esos incrementos a los precios de venta, por lo que una parte de las mayores erogaciones redujo sus márgenes de rentabilidad.
El aumento del gasoil, que desencadenó la protesta de los transportistas, agravó una situación que ya representaba un desafío para el sector.
Una industria que también depende de las exportaciones
La mozzarella de búfala de Campania es uno de los productos emblemáticos de la industria quesera italiana.
Durante 2025, su producción alcanzó casi 58.000 toneladas, de las cuales aproximadamente el 37% se destinó a los mercados internacionales.
Francia se mantiene como el principal destino externo de este queso protegido por su denominación de origen.
Estos datos muestran la importancia de una actividad que vincula a productores primarios, industrias elaboradoras, transportistas y comercializadores dentro y fuera de Italia.
El gobierno italiano anunció asistencia
Frente al conflicto, el gobierno encabezado por Giorgia Meloni aprobó nuevas medidas de apoyo para transportistas y agricultores afectados por el incremento de los combustibles.
El paquete de asistencia, instrumentado mediante créditos fiscales, pasó de 434 millones a 540 millones de euros.
Sin embargo, al momento de la información difundida por Associated Press, todavía no estaba claro si esas medidas serían suficientes para poner fin a la protesta.
Mientras tanto, los establecimientos lecheros enfrentaban dificultades adicionales para recibir alimentos destinados a los animales y combustible para mantener sus operaciones.
El conflicto dejó expuesta la dependencia de la industria láctea respecto del transporte. En el caso de la mozzarella de búfala, donde la materia prima debe procesarse en plazos estrictos, la interrupción logística puede traducirse rápidamente en leche sin destino industrial, fábricas paralizadas y pérdidas económicas.
Fuente: Associated Press
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