ESPMEXENGBRAIND

7 Jun 2026
ESPMEXENGBRAIND
7 Jun 2026
Empresarios de la agroindustria plantearon que ambos países pueden dejar de verse como competidores y construir una estrategia común. En el panel, Mariano Bosch advirtió que la lechería argentina sigue estancada mientras Brasil triplicó su producción.
Argentina y Brasil la oportunidad agroexportadora que también interpela a la lechería

Argentina y Brasil tienen por delante una oportunidad estratégica: dejar de mirarse solo como competidores en commodities y empezar a actuar como socios para ganar escala en el mercado global de alimentos y energía.

Esa fue una de las principales conclusiones del panel Agroindustria Regional Empresarial, realizado durante la segunda edición del CAMBRAS Business Day, organizado por la Cámara de Comercio, Industria y Servicios Argentino-Brasileña. El encuentro reunió a más de 200 líderes empresariales de ambos países en el Museo MALBA, bajo el lema “Hacia la nueva dinámica de negocios”.

En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, cambios en las cadenas de suministro y una demanda creciente de alimentos, los especialistas coincidieron en que Sudamérica, y especialmente el Cono Sur, tiene una oportunidad concreta para posicionarse como proveedor global.

Una región con alimentos, energía y escala

Mariano Bosch, CEO y cofundador de Adecoagro, planteó que el actual escenario mundial abre una posibilidad relevante para la región.

“Tenemos como región una oportunidad gigante de ser exportadores de alimentos”, señaló durante el panel. Además, destacó que la energía de Vaca Muerta puede convertirse en un factor adicional de competitividad para fortalecer esa estrategia exportadora.

El planteo apunta a una visión más amplia: Argentina y Brasil no deberían limitarse a disputar mercados similares, sino construir una agenda común que combine capacidades productivas, innovación, infraestructura, financiamiento y trazabilidad.

Brasil creció, Argentina quedó estancada

Uno de los momentos más fuertes del panel llegó cuando Bosch tomó como ejemplo al sector lácteo argentino para explicar la distancia entre el potencial productivo y la realidad.

Según afirmó, Argentina produce hoy aproximadamente el mismo volumen de leche que hace 30 años, mientras que Brasil triplicó su producción en el mismo período.

Para el empresario, la diferencia no responde a una desventaja competitiva natural, sino a decisiones políticas que se repiten en el tiempo. En particular, cuestionó que cada vez que suben los precios internacionales, Argentina tienda a frenar exportaciones para priorizar el abastecimiento interno.

Esa lógica, sostuvo, termina afectando la previsibilidad que necesitan los compradores externos. “Nos mordemos la cola todas las veces”, aseguró.

Bosch también comparó el caso argentino con Uruguay y Brasil, países que lograron crecer porque adoptaron una mirada exportadora más sostenida. Según su análisis, Argentina todavía no internalizó de manera consistente esa lógica de largo plazo.

El desafío de pensar como bloque

La comparación con Brasil resulta especialmente relevante para la lechería. Mientras el mercado argentino sigue condicionado por el consumo interno, los costos, la presión sobre márgenes y la falta de previsibilidad exportadora, Brasil logró ampliar su escala productiva y consolidar una demanda interna fuerte.

En ese marco, la relación bilateral puede ser leída como una oportunidad. Brasil aporta escala, infraestructura, mercado interno y un modelo de desarrollo más sistémico. Argentina, en cambio, conserva capacidades de innovación, conocimiento técnico y una cultura empresarial más flexible para desarrollar soluciones nuevas.

Ignacio Bartolomé, CEO de GDM Seeds, sostuvo que Brasil construyó un modelo que combina inversión en infraestructura, demanda interna de etanol y federalismo productivo. A su vez, destacó que Argentina tiene una mayor tendencia a romper moldes y generar innovación.

Para Bartolomé, la convergencia entre análisis genómico de bajo costo, mayor capacidad de cómputo y robótica puede reducir los tiempos de desarrollo de variedades vegetales de 8 o 12 años a apenas 2 o 4 años. Ese cambio, explicó, puede impactar directamente en la productividad del agro.

Sin embargo, también advirtió que Argentina corre el riesgo de quedar rezagada si no actualiza su marco de propiedad intelectual. Según señaló, mientras en Brasil 8 de cada 10 productores pagan por la tecnología que utilizan, en Argentina esa proporción baja a 3 de cada 10.

Trazabilidad, tecnología y financiamiento

Otro de los ejes del debate fue la trazabilidad. Los panelistas coincidieron en que ya no se trata solo de un requisito administrativo, sino de una herramienta clave para posicionarse en mercados exigentes.

Delfín Uranga, CEO de SiloReal, remarcó que la tecnología disponible —sensores, satélites y teléfonos celulares— permite generar identidad sobre los activos productivos de manera casi automática.

En ese sentido, propuso que Argentina y Brasil avancen en un estándar común de certificación. La idea es que la trazabilidad bilateral se convierta en un diferencial competitivo frente al mundo y no en una barrera interna entre ambos países.

Uranga también señaló que Brasil tiene una ventaja en la integración de activos físicos con mercados digitales y blockchain. Según su mirada, esa infraestructura podría volcarse al mercado argentino para mejorar el financiamiento del agro.

Sudamérica como puente entre Estados Unidos y China

El panel también analizó el nuevo tablero geopolítico global. Bartolomé planteó que la tensión tecnológica entre Estados Unidos y China abre una oportunidad para que Sudamérica se posicione como intermediaria en el flujo de tecnología agrícola entre ambos bloques.

“Tenemos que aprovechar ese lugar”, afirmó, y propuso construir desde Argentina y Brasil un centro de desarrollo de agronegocios extensivos con proyección global.

La idea de Sudamérica como “broker” entre grandes potencias coloca a la región ante un desafío mayor: coordinar estrategias, ganar escala, mejorar infraestructura y sostener reglas previsibles.

La lechería argentina frente a una decisión de fondo

Para la cadena láctea argentina, el mensaje deja una lectura clara. El potencial existe, pero no alcanza con tener recursos, conocimiento o capacidad productiva. Hace falta previsibilidad, visión exportadora y una estrategia que permita sostener relaciones comerciales de largo plazo.

La comparación con Brasil expone una brecha difícil de ignorar. Mientras el país vecino multiplicó su producción, Argentina se mantiene en niveles similares a los de hace tres décadas.

En un mundo que demanda alimentos, proteínas y energía, la oportunidad regional está abierta. Pero para aprovecharla, Argentina deberá resolver una pregunta estructural: si quiere seguir administrando la coyuntura o construir, junto a Brasil, una plataforma agroexportadora con escala global.

Fuente: Clarín / CAMBRAS Business Day.

Ahora puedes leer las #noticias más importantes en los canales de #Whatsapp de #eDairyNews!!

🇦🇷 eDairy News ESPAÑOL: https://whatsapp.com/channel/0029VaPqM3eAu3aInae2Qt0V

Te puede interesar

Notas Relacionadas

Destacados

Sumate a

Más Leídos

Mundo

Seguinos

Ingresar a mi Cuenta

¡Tu suscripción se ha realizado con éxito!

Revisa tu email y haz clic en el botón de confirmación para completar la suscripción.