En pleno desierto del Sahara, Argelia avanza con uno de los proyectos lecheros integrados más grandes del mundo. La iniciativa contempla una inversión cercana a los US$ 3.500 millones, unas 117.000 hectáreas destinadas a producción agrícola y ganadera y un rodeo que podría alcanzar entre 240.000 y 270.000 animales.
El complejo se desarrolla en Adrar, en el sudoeste argelino, y tendrá capacidad para producir alrededor de 1.700 millones de litros de leche por año y cerca de 198.000 toneladas anuales de leche en polvo cuando alcance su escala prevista.
Detrás del proyecto está Baladna, la principal compañía láctea de Qatar, que controla el 51% de la sociedad creada para desarrollar la iniciativa. El 49% restante pertenece al Fondo Nacional de Inversiones de Argelia.
Pero la magnitud del proyecto no se explica solamente por la cantidad de animales o por el tamaño de la superficie.
Argelia busca transformar su relación con el mercado mundial de leche en polvo y sustituir con producción nacional una parte significativa de las compras que históricamente realizó en el exterior.
Argelia quiere reducir su dependencia de la leche en polvo importada
El país africano ha sido durante años uno de los compradores relevantes dentro del comercio internacional de productos lácteos.
Su producción interna no alcanza para cubrir el consumo y eso convirtió a las importaciones, especialmente de leche entera y descremada en polvo, en una pieza central de su sistema de abastecimiento.
Los volúmenes varían significativamente de un año a otro, pero muestran la dimensión de esa dependencia. Según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, en 2023 Argelia importó alrededor de 250.000 toneladas de leche entera en polvo y casi 168.000 toneladas de leche descremada en polvo.
En conjunto, fueron más de 417.000 toneladas.
Es precisamente allí donde el proyecto de Baladna adquiere otra dimensión.
La empresa estima que, una vez desarrollado completamente, el complejo podría producir suficiente leche en polvo como para cubrir alrededor del 50% de las necesidades del mercado argelino.
Se trata de una proyección de la compañía y dependerá de que el proyecto alcance los niveles productivos previstos, pero muestra claramente el objetivo estratégico de la inversión.
Casi 200.000 toneladas de leche en polvo
Las últimas proyecciones corporativas sitúan la capacidad industrial alrededor de las 198.000 toneladas de leche en polvo por año.
La cifra es considerable para un mercado internacional donde los movimientos de los grandes compradores pueden tener incidencia sobre el equilibrio entre oferta y demanda.
Para Argelia, producir internamente una parte mayor de los lácteos que consume permitiría reducir la exposición a la volatilidad de precios, los costos logísticos y eventuales problemas de abastecimiento internacional.
Para los grandes exportadores, en cambio, el proyecto merece atención por una razón diferente: cada tonelada que Argelia logre producir localmente podría representar, potencialmente, una menor necesidad de importación.
El cambio no será inmediato.
La producción crecerá de manera progresiva y el país continuará necesitando abastecimiento externo durante el desarrollo del complejo. Pero si Baladna logra acercarse a sus objetivos, podría producirse una modificación estructural en uno de los mercados tradicionalmente relevantes para la leche en polvo.
Una cadena completa en 117.000 hectáreas
La particularidad del proyecto es que no se limita a concentrar grandes cantidades de ganado.
Baladna plantea desarrollar en Adrar una cadena integrada desde la producción del alimento hasta la industrialización de la leche.
Las aproximadamente 117.000 hectáreas estarán destinadas a diferentes áreas agrícolas y productivas, con cultivos para alimentación animal, instalaciones ganaderas, centros de ordeño e infraestructura industrial.
El modelo busca reproducir a gran escala la experiencia desarrollada por la compañía en Qatar, donde Baladna construyó un sistema lechero intensivo bajo condiciones climáticas también caracterizadas por temperaturas elevadas y escasez de precipitaciones.
En el Sahara, sin embargo, la escala plantea desafíos adicionales.
El agua será uno de los grandes desafíos
Producir leche en una región desértica obliga a resolver primero la producción de alimento.
Una parte sustancial de la superficie deberá utilizarse para cultivos forrajeros abastecidos mediante sistemas de riego de gran escala, una infraestructura esencial para sostener el futuro rodeo.
Durante 2026, Baladna informó avances en perforaciones, infraestructura vinculada al aprovechamiento de aguas subterráneas y sistemas de irrigación.
También comenzaron las primeras actividades agrícolas mientras avanzan simultáneamente las obras correspondientes a las instalaciones ganaderas e industriales.
La disponibilidad de agua será una variable decisiva.
El riego deberá garantizar una producción continua de alimento y, al mismo tiempo, los establecimientos necesitarán enormes volúmenes para bebida, limpieza, refrigeración y funcionamiento cotidiano.
A eso se suma la demanda energética necesaria para mantener operativos los sistemas de bombeo, ventilación, climatización, ordeño y procesamiento.
Producir leche con temperaturas extremas
El segundo gran desafío será el clima.
Adrar se encuentra en una de las zonas más cálidas del Sahara y durante largos períodos del año las temperaturas pueden superar los 40 °C.
El estrés térmico puede reducir el consumo de alimento de las vacas, afectar su reproducción, comprometer el bienestar animal y disminuir la producción individual.
Eso obliga a incorporar sistemas intensivos de ventilación, refrigeración y abastecimiento permanente de agua, además de protocolos sanitarios adaptados a condiciones ambientales extremas.
En una operación de esta escala, una interrupción prolongada de alguno de esos sistemas podría tener consecuencias significativas.
Por eso, el funcionamiento del proyecto dependerá tanto de la genética y la nutrición de los animales como de la infraestructura hidráulica, energética y tecnológica que permita sostener la producción en pleno desierto.
30.000 Holstein viajarán desde Estados Unidos
Otro de los componentes centrales será la conformación del rodeo.
Baladna anunció la incorporación inicial de 30.000 vacas Holstein procedentes de Estados Unidos, dentro de una operación logística que comenzará, según el último cronograma informado, en noviembre de 2026.
Los animales serán trasladados desde nueve estados estadounidenses mediante un programa de 109 vuelos, que se extenderá durante aproximadamente diez meses.
Ese primer contingente permitirá comenzar a formar el rodeo sobre el cual posteriormente se desarrollará la expansión productiva.
El objetivo final se ubica entre 240.000 y 270.000 animales, de acuerdo con las últimas estimaciones difundidas por la compañía.
En paralelo, Baladna firmó contratos por más de US$ 635 millones correspondientes a una nueva fase del proyecto, destinados a infraestructura, riego, construcción y equipamiento.
La primera leche, hacia fines de 2027
El cronograma contempla que las primeras operaciones productivas comiencen hacia finales de 2027.
A partir de allí, el establecimiento continuará expandiéndose por etapas hasta alcanzar las dimensiones agrícolas, ganaderas e industriales proyectadas.
Esto significa que el impacto sobre el mercado internacional tampoco será inmediato.
El crecimiento del rodeo, la producción de forrajes, la estabilización de los sistemas de riego y la puesta en funcionamiento de las plantas industriales necesitarán varios años.
Pero el rumbo está definido.
Argelia intenta pasar de una estrategia basada fundamentalmente en importar leche en polvo a otra en la que una parte significativa del abastecimiento pueda producirse dentro de sus fronteras.
Un proyecto que mira mucho más allá del Sahara
La inversión tiene implicancias que exceden al propio sector agropecuario argelino.
El país busca fortalecer su seguridad alimentaria, reducir su exposición al mercado internacional y construir una cadena láctea de gran escala en un territorio donde las condiciones naturales están lejos de ser favorables para producir leche.
Para Baladna, el proyecto representa además la internacionalización de un modelo desarrollado previamente en Qatar: producción intensiva, integración vertical y utilización de tecnología para producir alimentos bajo condiciones climáticas extremas.
Para el mercado mundial de lácteos, en cambio, la pregunta será otra.
¿Qué ocurrirá si uno de los compradores históricos de leche en polvo logra sustituir una parte significativa de sus importaciones con producción propia?
La respuesta dependerá de la capacidad del proyecto para resolver enormes desafíos productivos: agua, energía, alimentación, estrés térmico, sanidad animal y eficiencia industrial.
Pero si las proyecciones se cumplen, Argelia no solamente habrá construido uno de los mayores complejos lecheros integrados del mundo en pleno Sahara. También podría comenzar a modificar su peso como comprador dentro del comercio internacional de leche en polvo.
Fuente: Los Agronegocios
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